9.4.13

LOS CUERNOS


                                  
“Poner los cuernos” constituye una frase recurrente en el idioma español y significa –como todo el mundo sabe- ser infiel a la pareja. Normalmente se refiere a la infidelidad de la mujer al marido, porque a la inversa no tiene gran importancia ni mancilla el honor de nadie porque las mujeres no tenemos eso, o sea, honor. Claro que ahora, que ya vamos conquistando ciertas prerrogativas, también podemos ser cornudas. ¡Hurra!

         La cosa viene de antiguo, nada menos que desde el Génesis cuando nuestros primeros padres estaban en Edén cazando mariposas. Hete aquí que a Eva se le ocurrió saber más de la cuenta y se lió con el demonio en forma de serpiente. Ya saben, se comió la manzana que le abrían los ojos del conocimiento y le puso a Yávéh los cuernos, referidos a los apéndices con los que se representa a ese ‘daimon’.

          En el mundo pagano y clásico, Penélope le fue infiel a Ulises con el dios Hermes y concibió al dios Pan, un sátiro también con cuernos. Y lo mismo sucede con Pasifae, que copula con un gran toro blanco y concibe al Minotauro, otro ser cornudo, que pone de manifiesto su infidelidad a Minos, rey de Creta. Total que eso de los cuernos debe de estar muy arraigado en el inconsciente colectivo, ya que perdura hasta hoy mismo.

         En la lengua castellana también existen dichos referentes a los cornudos, como: ‘Maridos que se ausentan, cornamentan’ o ‘Si quieres ser cornudo vete de caza a menudo’. Ahora el ‘a menudo’ se puede aplicar al fútbol, de copas, al trabajo ‘full time’, también de caza a Boswana o a la Mancha. En fin, que hay muchas posibilidades.

        

         Los cuernos de los que quiero hablar hoy se refieren a la cornamenta que nos está creciendo a la CIUDADANÍA por parte del GOBIERNO actual. Un Gobierno muy promiscuo, por cierto. Ya lo sabemos, ya nos hemos enterado, tenemos testimonios y artículos, juicios y protestas que lo ponen de manifiesto. El Gobierno nos pone los cuernos con la Merkel, otra seductora germana que últimamente están muy de moda; con la Troika –o sea, con un trío en una orgía colectiva- no tan excitante como se supondría, visto el poco atractivo de un tal Draghi que lleva la batuta, con grandes corporaciones que nos sacan los cuartos y nos dictan leyes a través de sus ‘lobbies’: las farmacéuticas, los bancos, las energéticas, las petroleras, los intermediarios, los promotores… en fin, un montón de felonas que lo tienen cautivado. Lo sabemos todo. Lo peor es que estas juergas nos están dejando en la ruina. Otro montón de proxenetas hacen de intermediarios. Cada vez que nuestros ministros o el jefe se van a Europa nos tememos lo peor. Se van con la visa oro y vuelven pelados. Piden créditos y se los gastan en unas y otras: la Banca es la más favorecida, que encima nos chulea. Y ya no nos queda ni para ir al super a comprar macarrones. 

         Este Marido de ahora es de lo más infiel que darse pueda, y eso que venía con carita de niño de primera comunión. Encima se va a ver al Papa ¡el muy hipócrita! Nos está dejando sin casas, sin dinero para el colegio de los niños o para ir al hospital. Está vendiendo todas nuestras casas y fincas, hasta los montes, porque la verdad es que hace poco éramos una familia muy solvente, pero nos vamos a tener que tirar a la calle. Las malas compañías los han pervertido, pero el Gobierno-marido se pavonea de sus amistades, de su influencia. El muy felón tenía cuentas ocultas que ahora van saliendo. Pero ¡el colmo! ahora intenta que nos prostituyamos para seguir con sus juergas, por eso nos han puesto unas leyes propias del esclavismo sexual con un trabajo día y noche con cualquiera que nos quiera abusar.

         La verdad es que nos casamos con este Gobierno porque nos juró fidelidad y nos ofreció el oro y el moro, prometiéndonos una eterna luna de miel desprestigiando al otro pretendiente, causa de todos nuestros males. ¡Qué desfachatez! ¡Si era un santo a su lado! Lo peor es que no nos quiere dar el divorcio, pero ya estamos haciendo los papeles. Uno de estos días cambio la cerradura y le pongo los cuernos. ¡Lástima que no haya todavía un pretendiente a la altura!

        

19.2.13

LA CONTRARREFORMA DEL GOBIERNO

             
Tendremos que concluir que ‘el eterno retorno’ de Nietzsche tenía su parte de razón. Y al igual que en mi último blog ponía de manifiesto las similitudes que llevaron a los franceses a hacer su Revolución de 1789, tomar la Bastilla y desalojar Versalles, también creo que las reformas actuales en Europa  responden a un espíritu similar al que llevó al Papado a la oscurantista y cruenta aventura de la Contrarreforma entre 1560 y el fin de la Guerra de los Treinta Años en 1648.
         El Papado hoy en Europa es el Capital financiero de bancos y corporaciones, que tiene como adalides a la mayoría de los gobiernos conservadores del Continente. La Contrarreforma eclesiástica tenía como finalidad combatir la rebeldía luterana que se había enfrentado a una Iglesia corrompida con sus propuestas de libre interpretación de los textos sagrados y su independencia de Roma entre otras. ¿Y quiénes serían hoy los luteranos o protestantes? Sin duda que todas las fuerzas democráticas que desde la Segunda Guerra habían conseguido derechos y libertades para la ciudadanía como jamás antes se habían logrado. Tanto los sindicatos como los movimientos estudiantiles, las feministas, las fuerzas políticas progresistas, los pacifistas, los movimientos sociales, los ecologistas  y el movimiento obrero en general.
         La Contrarreforma de hoy comienza con una Crisis provocada, que no terminará hasta que consigan llevarnos al punto cero del sometimiento y la penuria. Cuando los trabajadores pierdan sus derechos conquistados, cuando todo lo público sea privatizado, cuando la educación y la sanidad sean un lujo sólo para potentados, cuando la democracia sea un simple eufemismo, nos anunciarán a bombo y platillo que la Crisis ha terminado. Al igual que en aquel tiempo, después de una guerra de treinta años en la que se reconquistaron las dos terceras partes de Europa para Roma, sometidas al Papado, ahora terminarán su Contrarreforma cuando nuestros derechos sean abolidos.
         Un elemento importante de aquella Contrarreforma fue la comprometida intervención de la España Imperial, de la Católica España en el triunfo definitivo del Papado. Los Tercios de Flandes y las nuevas órdenes religiosas constituyeron la punta de lanza de la regresión europea. Aquella Contrarreforma introdujo un ambiente oscurantista y policíaco que en España ha sobrevivido de modo tanto folklórico como real. El culto exuberante a santos y vírgenes, el nacimiento de cofradías y hermandades, el control de los individuos a través de la confesión, el índice de libros prohibidos, las múltiples fundaciones de órdenes religiosas, la conversión a machamartillo de los indios de la América hispana, la caza de brujas, el dispendio del barroco… en fin, una serie de elementos que han pasado a formar parte de nuestra idiosincrasia política y popular. También la Contrarreforma nos regaló la lucha contra la Ciencia y la condena de Galileo.
         Pues bien, el Gobierno actual del PP sigue al pie de la letra un programa contrarreformista, que nada tiene que ver con nuestra superación de la Crisis, sino que se vale de ésta como disculpa recurrente de lo que constituye su verdadera ideología. Quiere una España similar a la de los caciques y terratenientes con muchos vasallos a su servicio que no necesitan de una educación profesional más allá de lo básico para emplearse en los supercasinos mafiosos; quieren unos súbditos sometidos con leyes que condenan las manifestaciones o la resistencia pasiva; quieren una justicia para quien la pueda pagar y no para quien la necesite; quieren unas corporaciones poderosas que impongan trabajo esclavo; una educación confesional, unas mujeres sumisas a los hombres y a su anatomía, unos políticos vendidos y comparsas, unos sindicatos desactivados y una población temerosa y dócil a sus mandatos. No necesitan ningún Ptolomeo, ningún Galileo que haga avanzar la Ciencia y combatir la barbarie.
         Y aquellos que no quieran someterse, aquellos que no tengan cabida en esta sociedad injusta, aquellos que quieran una vida más digna –al igual que entonces- tendrán que enrolarse en los barcos que navegan hacia Eldorado. Allí morirán o triunfarán, da igual, porque aquí sobran.
         Lo terrible es que la Historia se repite. Nuestros ‘demonios familiares’ nunca se fueron del todo. Se escondían agazapados esperando su hora.

5.2.13

EL OTRO VERSALLES

El Palacio de Versalles, a las afueras de París, fue levantado –a partir de un simple pabellón de caza- por Luis XIV, el rey Sol, en 1668 y ampliado sucesivamente hasta 1692. Lo de menos es su fastuosa construcción en medio de extensos jardines decorados profusamente y exquisitamente cuidados. Lo importante es lo que simbolizaba para los franceses de aquellos siglos de hambre. Un palacio que representaba el derroche más absoluto, la riqueza más insultante, la estupidez más sublime. Hasta 3.000 personas llegaron a vivir en el palacio entre nobleza, cortesanos y cortesanas varias, criados, soldados y paseantes; la sala de los espejos tenía 375 espejos que reflejaban a todas horas la locura del absolutismo.

Los llamados Estados Generales estaban formados por estamentos que el rey convocaba a título consultivo, aunque él tomara las últimas decisiones. El Primer Estado lo formaba la nobleza, el Segundo, el alto clero, y el Tercero, la burguesía. Cuando el 5 de mayo de 1789 Luis XVI convocó los Estados Generales, un grupo de liberales, tanto nobles como burgueses, autoproclamaron el Tercer Estado o los ‘Comunes’ como Asamblea Nacional, es decir, como los únicos representantes legítimos de la soberanía popular. Decidieron reunirse en un edificio cercano donde los nobles solían jugar a la pelota, el 'Jeu de paume', y prometieron no disolverse hasta no dar a Francia una nueva Constitución.

El 14 de julio, el pueblo de París respaldó a sus nuevos representantes y tomaron la Bastilla, encabezados por una mujer vestida de amazona, que fue quien dirigió el ataque. ¿Lo sabían? Bueno, supongo que conocen al menos la pintura de Delacroix. La toma de la Bastilla no resolvió el hambre de los parisinos. Corría el 5 de octubre de 1789 y era el ‘día de mercado de las mujeres’. Éstas iban de mercado en mercado por todo París buscando un poco de pan para sus familias. Al tener que rendirse a la evidencia de la escasez absoluta ¿qué hicieron? Fueron a Versalles, airadas, gritando, imparables hasta obligar a los reyes a trasladarse a las Tullerías en París. ¡Se acabó Versalles! ¡Se acabó el lujo de los poderosos!

Como la situación económica no mejoraba a pesar de la revolución, se organizaron nuevas revueltas por parte de los 'sans-culottes' –los parados de hoy- que se unieron a los jacobinos. Tomaron el poder con Robespierre al mando y comenzó el reinado del terror, durante el que se asesinaron 40.000 personas. Y, más tarde, en 1799, el 18 de Brumario, Napoleón se coronaba emperador de Francia.

Os preguntaréis ¿para eso sirven las revoluciones? No, la gran diferencia es que tanto los reyes como Robespierre fueron ejecutados y Napoleón desterrado. Es decir, se crearon mecanismos –muy brutales entonces- para que la soberanía popular pudiera ejercer su poder legítimo. La Revolución Francesa, a pesar de los grandes errores, abrió las puertas al mundo de una nueva democracia, modelo para las constituciones de América, que también se independizaron de la monarquía española. Desde entonces Francia ha sido modelo de libertades y resistencia frente a los totalitarismos de cualquier índole.

España no hizo esa revolución. Un intento en las Cortes de Cádiz, otro en el trienio liberal, las dos repúblicas fallidas…. En fin. Incluso nuestra democracia reciente camina lastrada con un pasado del que no conseguimos liberarnos.

Ahora contemplamos atónitas nuestro Versalles particular de una gentecilla que, en nombre de la democracia, están viviendo como reyes. Una gentecilla que se paga sobresueldos mientras quita la paga extraordinaria a los funcionarios, que rescata bancos mientras hunde la Sanidad o la Escuela pública, la investigación, el estado de bienestar, la democracia en definitiva. Unos mediocres que viven opíparamente con nuestros impuestos, pero ya no con nuestra aquiescencia, con nuestro silencio, con nuestro conformismo. Lo peor: están generando paro, hambre, marginalidad, pobreza extrema, dolor, mucho dolor.

¿Para cuando la Bastilla, Versalles, el Jeu de paume, los sans-culottes, la libertad?

10.1.13

EL PARTIDO X


                                      

 

El día 8 de enero de 2013, lejano ya el solsticio del fin del mundo, ha surgido la iniciativa que muchas esperábamos: la organización del ‘espíritu del 15-M’ en una alternativa a los partidos tradicionales: El Partido X-Partido del Futuro. No es un partido más, todo lo contrario, ya que esta organización huye de todo protagonismo y sólo quiere a través de la Red recoger las alternativas, las luchas y la necesidad inmensa de cambio de la ciudadanía en general. Y, sobre todo, lo que trata esta organización abierta es la liquidación de la clase política tal como ahora existe. La casta política ya no nos representa en absoluto. Sólo está entregada a sus particulares intereses, a los intereses del partido en la medida en que reparten cargos y prebendas y a defender y proteger los intereses del gran capital, porque “el que a buen árbol se arrima…” No hay más que ver las consejerías multimillonarias de los presidentes que privatizaron según qué empresas públicas. ¿Estará Rajoy esperando algún cargazo en la Volkswagen o en el Deutsche Bank cuando lo botemos (con b)?

         Tenemos que darnos prisa en desalojarlos, de lo contrario trocearán el país y lo venderán al mejor postor; o bien, nuestra salud y nuestra educación existirán para saciar el ánimo de lucro de unos cuantos chupópteros. Creo que esta iniciativa merece nuestro apoyo, ya que es la nuestra. La de todos los que hemos asistido a manifestaciones, asambleas, protestas o hemos criticado fundadamente a la clase política o financiera. Mientras ellos se agarran a sus silloncitos a la vista de la ciudadanía escandalizada (los imputados que no dimiten, los que se niegan a primarias, los que no comparecen, los que gobiernan con decretos, etc.) nosotras, las personas, estamos por la transparencia, por el servicio, por la solidaridad y por que los políticos respondan a lo que el nuevo No-Partido proclama: “Ni diputados, ni señorías. Empleados públicos al servicio del bien común”.

         No quiero hacer de portavoz de algo que habla por sí mismo: http://partidodelfuturo.net  

23.12.12

LA NUEVA ERA


                              


Enhorabuena ¡hemos sobrevivido! Incluso a algunos les ha tocado la lotería, lo que significa que empiezan bien la nueva era que se nos abre.

         Se habla en general de que comenzamos el baktún 14, simplemente porque ha terminado el 13, pero no es así. Los mayas tenían un sentido cíclico del tiempo, igual que los griegos y otros muchos pueblos, de aquí la importancia de este solsticio de invierno de 2012, ya que terminaba el baktún 13, que es cuando la cuenta vuelve a cero.

         Para entendernos: Un katún es un período de 20 años y 20 katunes es lo que constituye un baktún, es decir 144.000 días, aproximadamente unos 400 años. El baktún 13 ha sido muy aciago para los mayas y otros pueblos indígenas, ya que estos últimos 400 años han vivido colonizados, aunque esto no quiere decir que sus antiguas sociedades fueran idílicas: las había para todos los gustos.

         La interpretación de que entramos en una Nueva Era viene de este modo de contar y de este límite de 13 baktunes, después de los cuales es como si se reiniciara de nuevo la Historia. Pero ¿cuántos años son 13 baktunes? Pues 5.200 años. ¿No les suena de nada? Según Marija Gimbutas, la famosa arqueóloga de la Universidad de California –en la que se basó Riane Eisler para escribir El cáliz y la espada- en esas fechas comenzaron las famosas invasiones de pueblos patriarcales, que ella llama kurgos, que venían desde el norte del Mar Negro. Eran arios, eran pastores, eran guerreros, traían armas y carros de hierro, también caballos, arrasaron la vieja Europa, Asia Menor y el valle del Indo y crearon una civilización: el Patriarcado. O sea, que con este baktún 13 termina una Era que bien podría ser la patriarcal, que precisamente ahora –en su versión capitalista salvaje- retoma furia y amenaza con destruirlo todo, incluido el propio sistema que lo originó.

         Todos los síntomas apuntan a ello. Y no por predicciones apocalípticas, sino por lógica, por la más estricta lógica. La ciencia ha estudiado durante el último siglo lo que significan los sistemas complejos, que son aquellos en los que la totalidad es mucho más que la suma de las partes, ya que esa totalidad crea propiedades emergentes que no están en las partes por separado, además de que existen conexiones ocultas muy alejadas de la mera observación o de las evidencias. Pues bien, la Humanidad y nuestras diversas sociedades constituyen sistemas complejos, en los cuales cualquier crecimiento lineal está destinado al fracaso. El capitalismo está creciendo en un sentido lineal de acumulación del capital en unas pocas manos, además de hacerlo de modo exponencial, con lo que amenaza su propia existencia y acelera su destrucción. Lo veremos caer, aunque lo peor es que se nos caerá encima.

         La Iglesia Católica también avanza de modo lineal, ya que su cuenta versa sobre ‘la historia de la salvación’, es decir, desde la encarnación de Dios hasta el fin de los tiempos. Pues no, no se puede ir en contra de la Naturaleza. Y la Naturaleza nos dice, por boca de los mayas, que cada 5.200 años los cielos vuelven a dibujar una similar disposición y que la historia se renueva y recomienza, porque “como es arriba, así es abajo”. También la Iglesia debe de estar a punto de finiquitar.

         Lo del tiempo cíclico es muy fácil de entender. Las estaciones son un claro ejemplo de él. También cuando llegamos al domingo no seguimos contando linealmente, sino que ponemos la cuenta a cero y volvemos al lunes; igual cuando termina un mes comienza otro y cuando termina un año, otro. Lo que pasa es que también medimos mal, ya que según los mayas, los meses tendrían que ser de 28 días, el año tendría 13 meses y así se armonizaría el calendario solar con el lunar. Sobraría un día, que sería el ‘día sin tiempo’, que equivaldría a vivir la eternidad, el más puro presente.

         En fin, que espero que el inicio de esta Nueva Era abra los corazones y las mentes a la abundancia para todas, para todos, para todes. Y que la Madre Naturaleza nos renueve junto a Ella.

20.11.12

EL SÍNDROME DE FRAU MERKEL

Los políticos también tienen su alma en su ‘almario’, su historia personal, su mamá y su papá, sus traumas, expectativas, deseos y, sobre todo, un imaginario en el que confluyen todos esos elementos y se proyectan en una confusa concepción del mundo en la que la subjetividad busca su propio camino.
No soy ninguna especialista en la Canciller germana, pero hay unas cuantas líneas maestras que, tal vez, condicionan –y mucho- su política frente a los pueblos del Sur. Y digo pueblos porque me voy a referir a un estilo de vida más profundo y atávico que los estados a los que pertenecen por avatares de la Historia. Hija de un teólogo protestante y de una profesora de latín, crecida y educada en la Alemania comunista y perteneciente a sus juventudes; doctorada en física cuántica, y cuya carrera política creció a la sombra de Helmunt Kohl en el CDU (Democracia Cristiana) con la dificultad añadida de ser protestante frente a una mayoría de católicos, llegó, no obstante, a alzarse con la Secretaría General de su Partido y, más tarde, a ser Canciller de la Alemania reunificada. Hoy, Jefa suprema de Europa. Cuando esta mañana despejada, de horizonte claro y con un mar terso y azul contemplaba los barquitos que salían a la pesca en este Mediterráneo nuestro, comprendí de golpe el síndrome de Frau Merkel, antes Angela Dorothea Kasner. Estos momentos y otros son un lujo que no cuesta dinero. Y si encima te bajas a un chiringuito a tomarte unos boquerones con una manzanilla al sol –que tampoco es ningún dispendio- la imagen que Angela Merkel percibe supone un golpe insufrible a su imaginario austero, puritano y desconfiado. Esa mezcla entre las creencias religiosas, el orden familiar y la sospecha de unos contra otros propia de los sistemas comunistas, le hacen ver como un pecado mortal y como una falta de disciplina absoluta el estilo de vida gozoso y disfrutón de los pueblos mediterráneos, de Algeciras a Estambul. Su imaginario no lo puede soportar. El buen vivir, la alegría, la fiesta cotidiana e incluso la euforia que nos regala el sol, la comunicación parlanchina y la buena mesa, por más pobre que sea, le revuelven las tripas. Ella no quiere tanto imponernos un límite de deuda, un pacto fiscal o unos recortes draconianos, sino un estilo de vida. Pero si ese estilo de vida puritano y ceñudo triunfara, el mundo sería mucho más triste, Ulises nunca llegaría a Itaca, y las brumas del norte nublarían nuestros cielos y nuestra alma. Algo de eso está sucediendo ya, y su síndrome de puritanismo luterano-comunista, enloquecido con un liberalismo atroz, supone mucho sufrimiento a las gentes de ese Sur que su ‘Weltanchaung’ no traga. “¡Se acabó la fiesta!” es su frase preferida y su sueño más acariciado. Y ojo, que su paranoia ya trepa hacia el Norte: “Los franceses trabajan poco”. ¿Cómo en nombre de que no se qué democracia hemos de soportar los síndromes, complejos, ambiciones y estupideces de quienes nos gobiernan? Alguna premisa básica está fallando estrepitosamente.

16.7.12

PREGUNTAS Y RESPUESTAS

Voy a iniciar esta propuesta a partir de una cita de Mario Benedetti: “Cuando creíamos que teníamos todas las respuestas, de pronto, cambiaron todas las preguntas”. 1. Una de las preguntas básicas de la humanidad ha sido siempre: ¿Dios existe? Las respuestas eran tres: No sé (agnóstico). Sí, Dios existe (creyente). No, Dios no existe (ateo). Sin duda tenemos que cambiar la pregunta por esta otra: ¿Estamos en disposición como humanidad de crear nuestro propio mundo? Al margen de que Dios exista o no, al margen de que creamos o no en Él o en Ella, ha llegado el momento histórico de cambiar el punto de partida. Somos nosotras y nosotros los únicos responsables de construir un mundo habitable como especie, cuyo fin último no es sólo sobrevivir, sino vivir una buena vida. El mundo puede ser un paraíso si practicamos la mutua ayuda, no sólo la autoayuda. No hay disculpas ni marcha atrás. Hoy, aquí y ahora, somos corresponsables de evitar este infierno, de superar nuestra desgraciada historia, que Albert Camus resumía en una frase: “Los hombres mueren y no son felices”. 2. En el frontispicio del templo de Apolo en Delfos alguien había escrito “Conócete a ti mismo”. Parecía que la pregunta que le correspondía era ¿Cómo soy? Pero la pregunta auténtica es ¿Quién soy? Soy un ser humano con todas las capacidades para alcanzar la plenitud que todos anhelamos. Podemos ser dichosos y alcanzar nuestro fin en la vida, pero no individualmente, sino colectivamente. La felicidad individual no tiene sentido. Por tanto, es indiferente que seamos de una forma o de otra, lo fundamental es saber quiénes somos. Y somos dioses, precisamente por nuestra capacidad creadora, porque somos capaces de crear un mundo propio. 3. La tercera pregunta fundamental era ¿Cómo puedo ser feliz? La felicidad, sin embargo, no es un objetivo en sí misma, sino una consecuencia. La pregunta adecuada sería ¿Cómo puedo ser humano, humana? Ser humano hoy y siempre, pero más en este momento crucial, significa ‘ser en relación’. Ahora mismo, o progresamos juntos o tomaremos una deriva de decadencia o de extinción de la especie. Muchas especies han desaparecido y la vida en la Tierra ha continuado. Ésa es nuestra mayor amenaza. Y ser humana requiere estar a la altura de las circunstancias, es decir, tener el valor de poner al servicio de la comunidad todos nuestros recursos. No basta con cuidar la propia familia, sino ser conscientes de que la gran familia a la que hay que cuidar es la familia humana. El cuidado y el servicio a los demás significa ser humano con su lógica consecuencia de felicidad. 4. Algo que nos ha acompañado a lo largo de toda la historia es el interrogante ¿Qué o quién es el poder? En realidad el poder es ese algo o alguien capaz de provocarnos miedo. Por tanto la pregunta nueva sería ¿Qué o quién nos provoca miedo? Pues bien, la medicina oficial y la industria farmacéutica son quienes nos asustan o preocupan con la enfermedad. Los señores del dinero son aquellos de quienes depende nuestra subsistencia o nuestra pobreza. Las autoridades políticas son quienes imponen leyes contra nosotros y nuestra vida. Las jerarquías religiosas nos angustian con el destino eterno. Las judiciales, en muchos casos, no permiten que lo justo coincida con lo legal, o que lo injusto sea verdaderamente castigado. Los señores de la guerra y de las armas hacen del mundo un campo de muerte. Los más fuertes, físicamente hablando, son quienes tienen capacidad para someternos. Cuando perdamos el miedo habremos ganado todas nuestras pacíficas batallas. Y el poder, el poder despótico, ya no existirá más. Tengo que añadir que entre los profesionales antes citados existe gente muy humana que realmente contribuye a la mejora de nuestra sociedad. 5. En muchas ocasiones, para conformar nuestra personalidad nos hemos preguntado ¿En qué consiste ser mujer? ¿En qué consiste ser hombre? Y estas preguntas están ya mal planteadas, porque la verdadera pregunta sería: ¿Cómo ser persona? Y ser persona sólo consiste en alcanzar la cualidad y el nivel de humanas más allá del sexo que tengamos. Muchas veces nos comportamos sólo como hembras o machos de la especie humana y eso significa quedarnos en el nivel de la animalidad. El ser humano, y, por tanto, el ser persona supone un nivel emergente en el que ser macho o hembra pasan a un segundo término. Los roles o comportamientos para ser femenina o masculino son roles construidos para el funcionamiento de sociedades no desarrolladas. En este momento de nuestra evolución sólo deberíamos aspirar a ser personas de acuerdo con nuestra personalidad profunda, con nuestras posibilidades, sin seguir patrones ya adquiridos. Las diferencias entre nosotros ya no pueden ser diferencias de sexo, sino diferencias de nivel en la evolución ascendente de lo humano, en nuestra calidad de personas. 6. Desde el punto de vista político, las estrategias se han encaminado hacia ¿Cómo tomar el poder? Pregunta que ya no tiene un sentido evolutivo, porque el poder reproduce formas de dominio y de privilegio, lo tenga quien lo tenga. La pregunta clave ahora mismo, después de toda nuestra experiencia histórica, sería ¿Cómo crear y vivir la soberanía popular? Esta pregunta iría encaminada a sentar las bases de la autonomía popular, es decir, de la autonomía de subsistencia, la autonomía política, la autonomía de comunicación, la autonomía del bienestar y la libertad individual y colectiva. Ya no se trata de que una élite nos dirija, sino de que cada quién intervenga en la vida política según sus posibilidades, sus cualidades, sus conocimientos. Y esto requiere llegar a un acuerdo respecto a las necesidades básicas en lo individual y lo colectivo. Todo lo demás pertenece a la libertad personal, una libertad que implica derechos y deberes, así como un estilo y una elección de vida personal. 7. La pregunta eterna por la que nos guiamos es: ¿Cuál sería la teoría económica más apropiada? Sin duda que ya no nos sirven el capitalismo ni el comunismo: los dos han fracasado porque uno busca el lucro individual, y el otro anula a la persona en aras de un igualitarismo impuesto. La nueva pregunta es: ¿Cómo gestionar los recursos para que todos disfrutemos de la vida? Esto significa repartir el trabajo y los recursos para que todos tengamos lo suficiente, pero que al mismo tiempo podamos utilizar los medios colectivos para el disfrute material y espiritual. ¿Cómo conseguir esos medios? Con el excedente de producción que consigue el trabajo social, sin que tengamos que mantener un crecimiento sostenido en beneficio de la empresa, sino de los individuos. 8. Pensando en las generaciones futuras, los políticos se preguntan: ¿Cuál es el sistema educativo más apropiado para que el trabajo produzca beneficios a las empresas? Aquí se pone a la empresa como el centro fundamental de la sociedad. De este modo los jóvenes consiguen trabajo, o no, y las empresas siguen lucrándose. Pero la educación no puede ser una especie de selección de personal para lo que a ellos les conviene. La pregunta sería ¿Cómo educar para promover las mejores cualidades del alumnado y que puedan disfrutar de su trabajo? Los sistemas educativos tienen que estar al servicio de la comunidad y del individuo, pero no sólo para crear una sociedad productiva, sino personas satisfechas y felices con su trabajo y su función en lo social. 9. Todo esto puede ser muy bonito en el papel, pero las personas seguimos sufriendo y pasándolo mal por diversos motivos. Por eso nos preguntamos ¿Cómo evitar el sufrimiento? Ésta no es una pregunta pertinente, ya que no se trata tanto de poner el acento en el sufrimiento como en el disfrute de la vida. La nueva pregunta, por tanto, debería ser: ¿Cómo disfrutar de la vida, del presente? Igual que en la medicina tradicional china los médicos cobraban cuando la persona se mantenía sana gracias a sus recomendaciones, y si enfermaban entonces no cobraban, lo esencial sería trabajar en un aprendizaje que nos enseñara a disfrutar, más que a sufrir, que es lo que hemos aprendido. No podemos luchar contra la oscuridad dando palos de ciego, y nunca mejor dicho, sino abriendo las ventanas para que entre la luz. Por eso, en la medida en que aprendamos a disfrutar ahuyentaremos más y más los sufrimientos, y más aún los sufrimientos imaginarios creados por la mente. Para crear una sociedad nueva, tendremos que empezar por transformarnos a nosotros mismos. 10. El último interrogante profundo del ser humano es y ha sido siempre en referencia al amor. Sin embargo no es importante preguntarnos ¿Cómo conseguir ser amados? En el fondo ésta es nuestra preocupación primera. Toda nuestra vida supone una continua estrategia para ser amados, admirados, tenidos en cuenta. La nueva pregunta es otra: ¿Cómo hacer del mundo un espacio amoroso? Esta pregunta significa ampliar infinitamente el concepto del amor, que ya no sería solamente un amor romántico o familiar, sino un sentimiento profundo que impregne todas nuestras relaciones: con la naturaleza, con la vida, con el trabajo, con la gente, con los nuestros y con los otros. Y esto supondría vivir en la ABUNDANCIA, y no en la escasez y las turbulencias de las relaciones íntimas. El amor no puede ser unidireccional, sino extenso, circular, como la alegría, como el gozo de vivir. Si los humanos hemos sobrevivido ha sido gracias al sentimiento amoroso de muchos otros. No podremos llevar a cabo una transformación política, ni económica ni educativa si éstas no se encuentran fundamentadas en el sentimiento amoroso. Quiero concluir estas reflexiones y preguntas nuevas con una frase de Einstein: “No podemos resolver problemas usando el mismo tipo de pensamiento que usamos cuando los creamos”. Sería lo mismo que decir que las viejas preguntas y sus trilladas respuestas ya no sirven en un momento de cambio tan profundo como éste. Este intento no es más que el planteamiento de nuevas preguntas, no la solución definitiva de nada, sino el intento sincero de cambiar la dirección de nuestro pensamiento. No es tampoco un manifiesto de medidas como el Manifiesto Comunista de Marx. No son medidas las que se proponen, sino actitudes y cambio en la dirección del pensamiento y de los sentimientos. Las medidas cambian con el cambio de los tiempos y las circunstancias, pero las actitudes son más poderosas y permanentes.