Uno de los pensamientos que más se citan de Einstein es aquel de que si haciendo determinadas cosas obtenemos siempre los mismos resultados, habremos de cambiar de comportamiento para conseguir lo que pretendemos. Ahora nos está pasando precisamente eso. Por mucho que la gente se haya concentrado en las plazas, hayamos acudido masivamente a la huelga, a las manifestaciones, a los deshaucios y a todo tipo de conferencias y asambleas.... nada. Nada. Ningún cambio significativo política o económicamente hablando. Lo que más me impresiona es el descaro con que nos siguen mintiendo.
¿Cuál es la gran mentira? Muy evidente: presentarnos la economía sujeta a leyes tan exactas como si fueran leyes de la naturaleza. Hablan de los recortes o de la reforma laboral como quien asegura que la tierra gira alrededor del sol. Nadie puede discutir semejantes evidencias: 'No tenemos otra salida', 'es el único camino
que nos hará salir de la crisis', mientras es evidente que sólo sirven para emprobrecer al país y a las personas, pero ¡ESO ES LO QUE QUIEREN! Esa es la conspiración que llevan a cabo la clase política, los altos organismos y el mundo de las finanzas.
Para cambiar de táctica hay que empezar a hacer 'pupa', por ejemplo a los bancos, porque el puro pacifismo no consigue nada. No se trata de ir todos un mismo día a sacar nuestro dinero del banco, ya que montaríamos un 'corralito'. Es más fácil: abren una cuenta en otro banco -a poder ser en una banca ética- y desde ahí el nuevo banco hace un traspaso desde la antigua cuenta a la actual. Y listo, porque, en realidad, no se trata más que de apuntes bancarios. Y así vamos dejando a los bancos sin clientes. Y ellos sin nosotros no son nadie. ¿Otra ingenuidad? Para nada. Es que las cosas son así de simples, que las quieren hacer complicadas para que nos traguemos el sapo. Si seguimos haciendo lo mismo, tendremos los mismos resultados. ¿Piensan acaso que Grecia o Portugal van por el buen camino? Pues eso mismo nos espera si continuamos con las mismas estrategias. Dentro de poco no podremos ni siquiera reaccionar.
Me reservo para otros días. Existen miles de posibilidades: la cuestión es hacerlas.