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1.7.10

LA IZQUIERDA QUE VIENE

Que esta crisis es de diseño no me cabe la menor duda. Se ha venido preparando con cautela durante varios años. Todo estaba previsto: hasta que un demócrata mulato campeara el temporal en USA durante estos malos tiempos. La población con más motivos para la revuelta se subleva menos con 'uno de los suyos'. Está pasando lo mismo en España, en Grecia, en Portugal. ¿Por qué no en Italia, en Francia, en Alemania? Con un gobierno socialdemócrata es más fácil controlar a las bases. Pero ni se ha sabido ni se ha querido explicar a la 'soberanía popular', a punto de ser desmantelada. Pero ¿quién es capaz de coger el toro por los cuernos? ¿Quién tiene la capacidad comunicativa y personal para nombrar las cosas por sus nombres? ¿Quién no es un 'pringado' de algún interés inconfesable?

Aquí, 'en este país', con el mascarón de proa que aparece todos los días en la tele para justificar lo injustificable, la nave del PSOE está a punto de encallar en la playa de Poniente de Benidorm. Y la gente, que no está para discursitos apañados ni mohínes telemáticos, está hasta las orejas. No vale, ya no valen tonterías.

El Parlamento acaba de perder la oportunidad para reformar una Ley Electoral más equitativa y más de acuerdo con los votos 'reales' de la ciudadanía. Los dos partidos mayoritarios y los nacionalistas siguen repartiéndose la tarta como de costumbre. Se creen que esto va a durar mucho tiempo, pero se engañan. La gente está rozando el límite del aguante, porque esto ha sido la guinda a otras muchas cosas, como aumento del IVA, reforma laboral, privatizaciones, deslocalizaciones, paraísos fiscales, bonus escandalosos a los ejecutivos, urbanismo salvaje, corrupción política o de los políticos, falta de crédito, desalojos, trata de mujeres.... ¿sigo?

La soberanía popular va a ejercer sus derechos y, sobre todo, su derecho a vivir dignamente, tranquilamente, con los mínimos asegurados, con un trabajo digno de lo humano, con mayor estado de bienestar real y no el de las cifras, dirigidos por una clase política que esté a la altura, con una población femenina que no sea maltratada, ni ninguneada, ni asesinada, ni prostituida, ni convertida en mulas de carga. Esa es la izquierda que viene y no la de los partidos llamados así, ni la de los sindicatos, sus poltronas y sus liberados. La ciudadanía está tomando conciencia, y cuando la 'masa crítica' llegue a su nivel óptimo, la situación va a dar un vuelco radical. Esperemos que no de un modo salvaje, sino consciente, porque va a ser capaz de tomar las riendas de su vida, no las de este sucedáneo que no es más que un modo 'civilizado' de esclavitud.

Me parece que a los que hicieron el diseño de esta crisis para dominar el mundo, las cosas les van a salir fatal. Que se vayan despidiendo de sus escandalosos privilegios. La miseria humana no puede triunfar en contra de la vida y de la razón.