17.5.07

SEÑORAS MINISTRAS, ¡SOCORRO!


No tengo duda alguna respecto a su valía personal para acceder a los cargos de ministras de la nación que actualmente desempeñan. Las supongo realmente tan o más competentes que lo que puedan ser otros compañeros de partido. Jamás he pensado que están ahí “sólo” por ser mujeres, pero no me negarán que si no hubiera sido por la lucha y las reclamaciones del movimiento feminista, tal vez hubieran sido despejadas a “corner” por cualquier señorito mejor situado en el Partido. Sin duda: eso lo saben todas ustedes perfectamente, y lo habrán sufrido en muchas ocasiones.

Nos beneficia mucho la imagen de tantas mujeres como varones en la composición del Gobierno, porque ello va creando un imaginario de respeto y de reconocimiento de la valía y preparación de las mujeres. Supongo que también nos beneficia cierta “sensibilidad” al abordar problemas o asuntos de gobierno, aunque desde fuera no podamos observar demasiadas sutilezas. Y, sobre todo, ¡qué demonios! Las mujeres de ahora tenemos la preparación y la capacidad para ser y hacer todo lo que un hombre pueda ser y hacer en política. O sea, que nada de dar las gracias ni de pedir perdones.

Sin embargo, yo creo que esto de la paridad en política tiene que arrojar un saldo de mayores logros diferenciales. ¡Justamente en la política! Si se tratara de la paridad en lo individual y en lo meramente personal…, bueno, las mujeres tenemos los mismos derechos que los hombres y debemos tener las mismas oportunidades: en una carpintería, en una fábrica de clavos o en un despacho de abogados, ¡pero en la política! En la política no es sólo cuestión de derechos, sino, SOBRE TODO, de deberes. Una señora no puede dedicarse a la política con la mera conciencia de que la paridad le da “derecho” a estar ahí. Yo creo que la lucha por el DERECHO a la paridad política comporta el DEBER de introducir en la política nuevos elementos de lucha contra el Patriarcado como un sistema de dominación y de locura.

Lo digo porque leo en el periódico que el ministro de Defensa, en virtud de un protocolo firmado en 2002 entre Bush y Aznar, va a comprar a EE.UU. sus primeros 24 misiles Tomahawk por valor de 72 millones de euros, es decir, por 12.000 millones de pesetas…, de momento, porque luego se comprarán 26 más. Me da tal vértigo, que no entiendo que ninguna de las señoras ministras no haya puesto el grito en el cielo o no se haya levantado de la mesa del Consejo de Ministros después de propinar un sonoro puñetazo a la misma. ¿Saben ustedes lo que es un misil Tomahawk? Pues es un misil de crucero, en esencia un avión no pilotado, con una puntería increíble a 1.600 kms. de distancia y que puede transportar cabezas nucleares, es decir, bombas atómicas. Para colmo, tendremos que dispararlos a los blancos que “ordene” el Pentágono, con lo que pasamos a ser un ejército mercenario de los EE.UU.

¿Qué locura es ésta? Semejante armamento sólo lo tienen el “amigo americano” y el Reino Unido, y nosotros, que vamos a la cola en todo, en investigación, en educación, en ciudadanía lectora…., resulta ahora que nos vamos a poner a la cabeza en misiles Tomahawk ¡toma castaña! Pero ¿qué le ha pasado al pacifista Zapatero? Yo creo que a los tíos, eso del pacifismo les suena a mariconada (prejuicio tras prejuicio). Y ahora quiere compensar lo de Irak, ha querido sacar pecho, y ¡hala!, misiles Tomahawk para que no quede ninguna duda. Algunos dirán que ¡hay que cumplir los compromisos! Como si no hubieran compromisos incumplidos a montones que les importan un bledo: el 0,7% famoso, las ayudas contra el hambre o contra el sida de las que nadie se acuerda, pero los Tomahawk…. Como si se tratara de un juguete inocente. ¿Saben la cantidad de vidas que se pueden llevar por delante? ¿Saben el horror que es tener ese armamento para la propia dignidad humana? ¿Saben la de tragedias dentro de las familias y de los países que pueden provocar?

SEÑORAS MINISTRAS, ¡PAREN ESTA LOCURA!

A mí que no me digan que no hay dinero para guarderías públicas, para residencias de ancianos, para hacer teatros, para conservatorios, para profesores de refuerzo en la ESO, para genéricos, para nuevos hospitales, para parques y jardines, para gimnasios, para la investigación, para la cooperación… ¡Que no me lo digan, por favor! Que no me digan que la única fuente de financiación es cementando España, esa España que tanto quieren algunos y que no les importa cargársela metro a metro.

Ahora se presentan 7.000 mujeres más a las elecciones municipales. ¿Se va a notar en algo? ¿O ser mujer es un dato indiferente? Porque si es un dato indiferente ¿para qué demonios queremos la paridad?

CASANDRA

9.5.07

CRETA, OTRA VEZ

CRETA, OTRA VEZ

En este artículo voy a obviar todo lo que ya escribí sobre Creta en mi libro “Mas allá de Itaca”, publicado en 1988. Sólo algunas reflexiones nuevas. Lo he hecho a trozos para que lo leáis con calma los interesados.

**************************

Ya hemos vuelto de nuestro periplo. Ya retorno a escribir, como os dije, pero no quiero hacer aproximaciones exactas a nada, sólo dibujar tenues perfiles, visiones en una vaga penumbra, intuiciones más y más confirmadas, piezas sueltas que se van ciñendo al rompecabezas inicial, al de hace unos veinte años. Desde entonces sólo he vuelto tres veces a la isla de Creta, “Macaronesos”, isla de los bienaventurados, es decir, de los buenos, bellos y felices. Ahí siempre fui feliz, yo también. Ni buena ni bella, desde luego.

Si tuviera que dar cuenta de mi experiencia en una sola frase, diría que hemos regresado de la Atlántida, o sea, del mito que esconde una realidad perdida. Un mito permanentemente contado para que alguien, alguna vez, lo descifre… y lo vuelva a contar. Esta vez de modo coral, porque colectivamente hemos ido aventurando hipótesis y compartiendo sentimientos. Y digo que venimos de la Atlántida porque no existe una civilización tan diferente a lo conocido como la cretense, mal llamada minoica, ya que el tal Minos no aparece por ninguna parte. A no ser…, sí, tal vez. Es posible que ese “joven príncipe” que pasea entre lirios y mariposas sea el tal Minos, un nombre genérico para denominar al rey del año o rey sagrado, aquel joven bien dotado que elegía la reina como consorte por un ciclo de tiempo que iba de nueve meses a nueve años. Es posible que luego fuera sacrificado con la promesa de habitar para siempre en “el jardín de las Hespérides”; tal vez desterrado después de haber disfrutado de unos años tratado “a cuerpo de rey”, no se sabe. Es también factible que el sacrificio cruento de una res, que aparece como tema recurrente en frescos y sellos, presidido siempre por una sacerdotisa, forme parte de un ritual sustitutorio.

He vuelto con la certidumbre de que las ciudades cretenses eran ciudades-estado con leyes propias y tal vez especializadas en diversos oficios o funciones que en conjunto cooperaban a la autosuficiencia de la isla. La leyenda relaciona tres de estas ciudades con los hijos de Zeus y Europa: Minos (Cnossos) Radamantis (Gortina) y Sarpedón (Malia). Sin embargo, es curioso que en el palacio de Cnossos sólo aparezcan reinas y sacerdotisas, a la vez que el llamado salón del trono, con un solo asiento, esté flanqueado por grifos, simbología evidente de la Diosa, representada por la sacerdotisa mayor. Y también es significativo que Gortina deba su nombre a una reina gobernante de la ciudad y no a héroe alguno, como a un tal Gortys. Es más, en esta ciudad aparece el famoso “Código de Gortina”, grabado en piedra en el siglo V a.C. Resulta sorprendente que en ese siglo, el mismo del esplendor de la Atenas de Pericles, existieran leyes para las mujeres que la gran ciudad del Ática no consideraba ni de lejos, recluyéndolas simplemente en el gineceo y negándoles la ciudadanía. Esta ciudad, que en esa época pertenecía ya a una sociedad esclavista y patriarcal, conserva sin embargo trazas de la antigua memoria igualitaria y legisla, no para los “ciudadanos” ni para el “sujeto universal”, sino para varones y mujeres, esclavos y esclavas específicamente. Por ejemplo, la mujer de Gortina podía tener bienes propios y reclamar ella sola ante un tribunal sin protector alguno; igualmente tenía el derecho de disponer libremente de todo lo que le pertenecía, de decidir sola su matrimonio, así como de dividir con sus hermanos la herencia paterna y materna. Una esclava seguía teniendo derecho a su propio cuerpo, y si era violada, el violador tenía que resarcirla con dinero. ¿No resulta realmente contundente para quienes siguen pensando que todo lo relativo a la Creta prehistórica no es más que un mito ingenuo que tiene que ver con el Minotauro y otras vainas?

**************************

Sin embargo nada tenía de ingenuo aquello del salto del toro. Es evidente que jóvenes de ambos sexos desafiaban la fuerza bruta del animal arriesgando sus vidas. Muchos eran arrollados y morían en la ceremonia. ¿Qué sentido tenía todo aquello? Yo creo que se trataba de un rito iniciático, de un rito de paso, de un deporte de riesgo acaso, aunque lo novedoso es que fuera la misma prueba para varones que para mujeres, lo que indica que no era cuestión de potencia muscular solamente, sino de dominio, de valentía, de prudencia, de agilidad, de un control rayano en la excelencia psíquica. Me pregunto si esta prueba era para todos los cretenses o bien para los destinados a funciones determinadas a quienes se exigían virtudes en grado sumo. ¿O bien eran elegidos aleatoriamente para cumplir con algún rito de fecundidad que mantuviera la riqueza de los campos y la reproducción de los ganados?

A veces he imaginado al aqueo Teseo, copero tal vez en la corte de Cnossos, señalado como candidato para cumplir con el rito. No se sometió en su fuero interno, y fue armando su complot con ayuda de la princesa Ariadna. Por supuesto que en mitología los nombres propios significan colectividades. Teseo es los aqueos que habían ido llegando a la isla posiblemente en las propias naves cretenses como mano de obra, y es posible que muchos de aquellos aqueos fueran elegidos como víctimas propiciatorias del toro. ¿Fue ese el principio del fin de la civilización minoica? Imagino también otro escenario: ¿fue elegido Teseo por Ariadna como rey del año y justo antes de la “ejecución” la convenció para huir del palacio y apoderarse de parte de la flota cretense para navegar hasta Atenas? ¿Se trató de una inusitada historia de amor? Un amor que para Teseo, por cierto, terminó bien pronto cuando abandonó a Ariadna en la isla de Naxos. ¿Se la llevó tal vez como rehén? Curiosamente, Ariadna se unió entonces a Dionisos, cuyos misterios se propagaron desde entonces por todo el Mediterráneo, porque las religiones mistéricas no eran más que celebraciones secretas de los ritos que en la isla habían sido públicos. Ariadna pasó, desde entonces, a llamarse Líbera.

*************************

En cuanto a la revuelta y toma de poder por parte de los aqueos, siempre he sospechado de aquellos seres de la montaña, los dáctilos y los curetes. En este viaje he podido perfilar más su posible sentido. Aparecen en los montes cretenses de Dikte e Ida en relación siempre con Zeus, el dios de los invasores, frente a la Gran Diosa del Mediterráneo. Dice Graves que mientras Rea paría a Zeus apretó los dedos sobre la tierra y de ahí surgieron los dáctilos, que como los dedos de las manos, eran diez: cinco femeninos y cinco masculinos. Estos últimos eran los curetes que pasaron a formar prte de la guardia personal del Rey del Año, mientras que las dáctilas femeninas estarían relacionadas con la magia: conocedoras de hierbas curativas y hongos psicodélicos sin duda. ¿Qué sucedió allí en las montañas, en torno a aquellas grutas? Del monte Dikte, cueva de Rea, los curetes pasaron al monte Ida, donde golpeaban sus escudos para que Cronos no oyera las voces de Zeus, es decir, para encubrir la rebelión.

Todo esto viene a cuento porque la opinión más divulgada es que aquella fascinante civilización fue destruida por el volcán de la isla de Thera, que produjo un maremoto con su posterior “tsunami”. ¡Qué teoría más rara! Primero porque una civilización no se destruye por un fenómeno de ese tipo; segundo porque ese tsunami no pudo llegar más que a las costas, cuando las principales ciudades estaban hacia el interior, y tercero, porque lo de Thera fue en el 1505 a.C. y la destrucción comprobada de los principales centros minoicos fue en el 1450, es decir, cincuenta años después. Fue una rebelión desde el interior, pues sabemos que los aqueos ya estaban dentro. No es difícil de imaginar. Los cretenses no tenían armas ni conocían el arte de la guerra; no vivían en ciudades fortificadas; no eran guerreros en definitiva. Su potencia residía en el comercio derivado de su numerosa flota, que llevaba por todo el Mediterráneo su artesanía, su aceite, su vino, sus piedras preciosas… Sabemos que en sus viajes

llegaban hasta las Casitérides (islas Británicas) en busca de estaño para la fabricación del bronce. En contraste, se atribuye a los curetes el descubrimiento del hierro en la isla a partir de la caída de un meteorito. ¿Fueron ellos los que utilizaron ese metal para fabricar armas por vez primera en Creta a instancias de los invasores? En este punto no tengo que imaginar nada: las matanzas se contarían por miles, al menos en los centros de poder. La arqueología ha desvelado que los palacios fueron destruidos violentamente, incendiados, asediados, despoblados. Sobre las ruinas se asentó una nueva dinastía, la micénica, es decir, aquea. Dos siglos y medio después arribaron los dorios y la destrucción fue ya total. Se impuso la barbarie. Luego, los siglos oscuros hasta que Homero comenzó a cantar las proezas de legendarios héroes ……

*********************

En Gortina existe un roble, de una variedad propia de las tierras del sur, bajo cuya sombra se nos dice que tuvo lugar la unión de Zeus con Europa, a la que había secuestrado en las playas de Fenicia tomando la figura de un espléndido toro blanco. Esta unión, a la que podemos llamar sin paliativos violación, significa que el Zeus ya adulto, que ha ido creciendo y haciéndose fuerte en aquellas montañas, destruye sin piedad aquella civilización pacífica y matriarcalista e inicia una dinastía ya indoeuropea y griega, de la que nace una realidad nueva: Europa. El mito nos dice que de esta unión nace Minos, que daría origen al nombre inadecuado con el que nombramos indiscriminadamente todo aquello: civilización minoica.

¿Cuál sería, pues, el nombre más adecuado a la antigua cvilización cretense? Si leemos la descripción que pone Platón en boca de Critias cuando discute con Timeo, Sócrates y Hermócrates sobre las mejores leyes posibles de la ciudad habidas en la historia, podemos comprobar que está refiriéndose a la Creta primitiva bajo el nombre de Atlántida. Habla de la Diosa, como referente de la divinidad, habla de leyes justas, de igualitarismo, de enormes riquezas, de numerosísimas naves, de puertos fastuosos, de una tierra ubérrima, de palacios y casas sobrias pero avanzadas tecnológicamente, de toros, de fiestas, de alegría; habla de la belleza de sus habitantes, de su sentido de la justicia, de su referencia siempre a la “ciudad madre” o metrópoli, les llama bienaventurados…. Y luego dice que al mezclarse con otras razas, perdieron sus cualidades casi divinas y ese fue el principio de su decadencia y destrucción. Pero Platón no es capaz de superar un prejuicio que en el patriarcado se ha arraigado como tabú: la posibilidad de que el poder y la autoridad estuvieran en manos de las mujeres, entendiendo el poder no como dominio, sino como administración de la “polis”. Evitando este escollo, pudo decir de la Atlántida que constituyó el mejor gobierno de todos los tiempos. Platón era víctima del mismo tabú que hace presa en muchos autores de guías: jamás sacan la fotografía del fresco de las mujeres gobernantes en el salón tripartito desde el que promulgaban las leyes, impartían justicia o presidían ceremonias. Y, sin embargo, allí están. Todos pudimos verlas, contemplarlas, fotografiarlas…. Para mí fue la piedra angular de todas mis hipótesis hace ya veinte años.

*************************

No obstante, me fue muy grato comprobar que nuestro guía en la Acrópolis, a la vuelta por Atenas, estaba de acuerdo con toda esta versión que le fui planteando sutilmente, sin avasallar, con preguntas casi ingenuas. Sí, Constantine, que era un poco bastante filósofo, nos dijo: “A estas alturas, desde la perspectiva actual y con todas las cosas que ya sabemos, nadie puede negar que Creta fue un matriarcado destruido por los aqueos en tiempos de Teseo”. Esa afirmación, hace unos años, hubiera sido impensable, lo cual abunda en la tesis de Pierre Bourdieu que dice que el patriarcado tuvo un comienzo histórico (en el tiempo), y que igualmente tendrá un final. Y contradice la aseveración de Simone de Beauvoir de que las mujeres “siempre” habíamos estado dominadas. Siempre, no. Sólo hace 5.000 años, más o menos.

Creo, pues, que puedo terminar afirmando lo que dije al principio: que venimos de la Atlántida, o, al menos, de un lugar que formaba parte de una civilización mucho más universal, que se extendía por todo los continentes antes de las invasiones indoeuropeas o de otros pueblos guerreros. Hasta no eliminar la guerra seguiremos cautivos de aquellos invasores.

No son hipótesis. Marija Gimbutas ya lo demostró arqueológicamente hablando hace unos treinta años, pero no se la ha tenido muy en cuenta que digamos. ¿Nos gusta tal vez a las mujeres ir de víctimas? ¿Se considera, tal vez, más eficaz políticamente? El victimismo, para mí, es algo deleznable.

Les aconsejo, por el contrario, que, si pueden, vayan a Creta, que disfruten, que recuperen aquella condición bienaventurada de sus antiguos habitantes y que disfruten de la vida. De ésta, de momento.

CASANDRA

23.4.07

EN BUSCA DE LA DIOSA DE LAS SERPIENTES

La verdad es que es un alivio largarse unos días por ahí, fuera, donde no leas los diarios ni escuches la radio ni, mejor todavía, veas la televisión. Tal como está el patio, estos descansos neuronales vienen de maravilla. A ver si a la vuelta, Segolène nos da la alegría de ser elegida Presidenta de la República Francesa y reforzar así el estatus de las mujeres.

Pues sí, me voy a Creta, como algún que otro año después de dar un curso sobre aquella civilización. Esta vez ha sido en Sevilla y viajamos 26 personas. No sé cómo será en esta ocasión, pero siempre me ha resultado una experiencia fascinante. Porque es fascinante comprobar que existió una civilización sin armas, sin guerras, sin esclavitud y con una igualdad inter géneros que se expresaba hasta en el salto del toro, un rito iniciático o prueba deportiva para jóvenes de ambos sexos. ¿La diferencia? El mundo simbólico. Sí. Lo sagrado estaba simbolizado por una diosa, la diosa de las serpientes, que es la Diosa Madre del Mediterráneo. Nada de minotauros ni de sacrificios humanos. Todo en aquella civilización rebosa alegría de vivir. ¿Qué estupideces estamos haciendo 3.500 años después de que aquella cultura fuera destruida? ¿Cómo es posible que sigamos creyendo que hemos avanzado tanto y cuánto? Nuestra época es de una involución atroz. A punto estamos de cargarnos el planeta Tierra, mientras unos cuantos siguen soñando con el "ladrillazo" que va aparejado con ganar elecciones locales.... ¡Ya les dije que es mucho mejor largarse!

Prometo contaros el viaje a la Matria: Creta.

13.3.07

VÍCTIMAS DEL PP

Todo tiene un límite, salvo el odio de Aznar. Y hasta que ese odio no sea satisfecho, hasta que esa humillación no sea reparada, hasta que esa ira sorda no acabe destrozando al enemigo, ese pequeño muñeco roto no cesará en su empeño. Cuando los políticos endiosados caen en desgracia, su “ego” inflado sufre un revés tan inesperado para su autoestima que, una de dos, o se reeducan por el humilde camino de la terapia o se entregan a la locura de su restauración caiga quien caiga. El orgullo estúpido de un personajillo puede arrastrar a un país entero a una situación caótica y de enfrentamiento civil.

Desde que el PP perdió el poder político por voluntad de la soberanía popular, todos los demonios y fantasmas de la caverna hispana han salido a la calle. A su cabeza la “conferencia episcopal”, nostálgica del nacionalcatolicismo con sus privilegios, prebendas y dominio sobre las conciencias, a la defensa de una familia en extinción –católica, numerosa, indisoluble-, que consideran único modelo posible. Pero, sobre todo, contra la ley de los matrimonios homosexuales. Luego fue la educación con su clase de religión, y ahora también en “contra” de la asignatura sobre educación cívica que, por lo visto, no les gusta nada, pero que nada. Personajes tan siniestros como Rouco Varela han desfilado ante nuestros ojos como un "revival" de los autos de fe medievales. ¡Qué miedo! ¡Que "deja vu"!

Luego han echado a la calle a las enaltecidas víctimas a las órdenes de ese atrabiliario Alcaraz, otro mediocre con ínfulas que convoca a la rebelión cívica ¡qué risa! ¡Como si supiera qué significa eso semejante petimetre! Supondrá que es lo mismo que un golpe de estado.

Después de hacer desfilar a los teloneros por delante, ya se han destapado, con el personajillo Aznar presidiendo las impresentables manifestaciones de la ultraderecha más montaraz. ¡Al fin sabemos la verdad! Esa verdad que la prensa canalla y “la caverna COPE” claman por saber: el PP no es más que el franquismo redivivo, que se nos ha quedado atravesado en el corazón mismo de la democracia.

Afortunadamente, la izquierda, bastante más civilizada, se mantiene serena y no responde a las provocaciones. Sin embargo, es preocupante ver a esas gentes vociferantes, llenas de un odio ajeno que ha prendido en sus confusas mentes. Me resulta imposible imaginar a mis padres, que eran “gentes de orden” y personas educadas, en esas manifestaciones que ahora convoca la derecha más “ultra” de la democracia. ¿En quiénes se han convertido esas personas pacíficas y educadas? Me aterra contemplarlas como bacantes enloquecidas, dispuestas a despedazar a ZP y seguidores hasta desparramar sus restos por las calles ensangrentadas o en el mismo foro de la “civitas”.

¿Cómo vamos a educar a nuestra infancia y a nuestra juventud con este modelo de políticos? ¿Cómo exigirles disciplina, respeto, educación, cuando estos representantes del PP ni siquiera saben comportarse en el Parlamento o en el Senado? ¿Qué autoridad puede ser reconocida si Pujalte y sus mariachis se lo pasan pipa gritando y abucheando en el hemiciclo? De pronto, un montón de antiguos “meapilas” han aprendido a echar los pies por alto… ¡y resulta que les encanta! Nunca habían ido a una sola manifestación, salvo a las concentraciones en la Plaza de Oriente, ¡y ahora son los reyes del mambo de la pancarta! Por primera vez se han quitado la corbata o se han aflojado la faja y ya no hay quien haga carrera de ellos. ¡Qué nivel, Maribel!

Fuera de bromas, ya que está tan de moda clamar en nombre de las víctimas que callan, que ya no pueden hablar, voy a fundar una ASOCIACIÓN DE VÍCTIMAS DEL PP, mientras aún podamos hablar, ahora que estamos a tiempo de pararles los pies en nombre de la soberanía popular, ahora que todavía podemos salvar la democracia, la dignidad cívica, la libertad de pensamiento y de voto. Sí, no es broma. Muchas y muchos nos sentimos víctimas de los atropellos del PP:
Víctimas de un retorno de la ultraderecha en un país al que tanto le ha costado llegar a la democracia.
Víctimas de un modelo económico que abandona lo público y sólo favorece los intereses privados.
Víctimas del mayor atentado terrorista en nuestro territorio, así como de una continua amenaza islamista por haber participado y apoyado la guerra contra Iraq.
Víctimas de un Parlamento bananero que desprecia la democracia y las formas civilizadas de convivencia.
Víctimas de una patética clase política que sólo quiere recuperar el poder a cualquier precio.
Víctimas de una gente miserable que no admite que sean otros los que acaben con el terrorismo.
Víctimas de unos “ministros del interior” que no supieron o no quisieron ver la amenaza islamista, y que hoy vociferan contra la política antiterrorista del Gobierno.
Víctimas de unos medios de comunicación que, si escuchamos o leemos, ponen en peligro serio nuestro equilibrio psíquico. Víctimas de otros medios que no tienen más remedio que dar voz y espacios a esos chulos que han pervertido el espacio de lo político.
Víctimas, las mujeres, de un repugnante estilo machista que retorna encarnado en quienes deberían representarnos más dignamente. (¿Hay alguien más repugnantemente “macho” que un Zaplana?)
Víctimas del enfrentamiento de las familias debido a la radicalización de los miembros más conservadores de las mismas, antaño seres civilizados.

PÁSALO SI ESTÁS DE ACUERDO.
CASANDRA

25.2.07

A. LÍNEAS DE FUGA

A. LÍNEAS DE FUGA

He recibido varios comentarios orales sobre mi último libro publicado: “MATRIA: EL HORIZONTE DE LO POSIBLE”, lo que me induce a explicar cosas que se han quedado en el tintero, conceptos no muy bien entendidos o aclarados, así como apostillas que se me ocurren después de lo ya escrito. Cualquier persona que publica un libro siente las mismas inquietudes, pero la suerte es poder disponer de un “blog” en el que divagar sobre lo ya escrito, pues, en cierta medida, creo que puede interesar a mucha gente, sobre todo a ese tipo de personas que investigan sobre la realidad, de modo que el saber para ellas se ha convertido en un placer irrenunciable. Así que ¡vamos allá!

Voy a ir por orden, y el primer concepto que me gustaría aclarar es aquel que introdujo Alfred Korzybski de que “el mapa no es el territorio”. Esto viene a cuento de la lógica, del tipo de pensamiento que aplicamos a la realidad, de las consecuencias nefastas que tiene el aplicar una cierta lógica a la política o a la economía. De lo que nos quería advertir este filósofo es de que la lógica abstracta que se suele aplicar a los asuntos humanos se impone como una dictadura en la vida de los individuos, de suerte que si la realidad no se adapta a esa lógica, tanto peor para la realidad, tanto peor para las personas concretas, que no responden a un mapa, sino a un territorio real.

Por ejemplo, el mapa mental que tenían los invasores de Iraq no podía ser otro que la gloria olímpica de pasar a la historia, de controlar los suculentos negocios petrolíferos, de marchar tras el jefe, el amo del mundo, de sentirse un semidios al mirarse en las primeras páginas del imperio mediático: no había más que ver en algún rostro el éxtasis erótico-mayestático de la foto de las Azores. Un ridículo imaginario infantiloide les hizo soñar con hazañas bélicas y glorias políticas que los emborracharon totalmente. Pero como el mapa no es el territorio, resulta que la cosa no fue un paseo militar por las riberas del Eúfrates y el Tigris. Miles de iraquíes han muerto ya, víctimas de aquella lógica, de aquel mapa mental que nada tenía que ver con la realidad. ¿Se puede decir ahora que uno no era tan listo como para saber que no existían las tales armas de destrucción masiva? ¿Pero alguien creyó alguna vez que a los invasores les interesara lo más mínimo el asunto de las armas? Lo que había era petróleo, eso sí, y protagonismo internacional, también. ¿Era mucho pedir la inteligencia mínima para saber que Iraq estaba habitado por seres humanos que iban a morir en la guerra que ellos preparaban? Pero su mapa mental no tenía en cuenta estas minucias. Las líneas maestras de la lógica de la ambición dibujaron un mapa ajeno a la realidad humana, pero no importaba. Todavía hoy, un Bush enloquecido insiste en seguir enviando hombres y mujeres a matar y a morir a ese desgraciado país que tiene el infortunio de abundar en petróleo cuando Israel carece de él. El mapa no es el territorio. ¿Cómo puede seguir gobernando el mundo un tipo que se empeña en que el territorio se adapte a su loco mapa mental?
CASANDRA

24.1.07

AGRAVIOS COMPARATIVOS


La verdad es que no manejo las leyes porque no soy abogada ni trabajadora social, pero con o sin leyes, lo que contemplo a simple vista no me gusta nada.

Me estuvieron contando, ayer mismo, el caso de unos adolescentes, hijas e hijo, de una de las últimas mujeres asesinadas por su ex marido. Los niños se han quedado a cargo de la abuela, una señora impedida, - a la que tienen que bañar, dar de comer o acostar- con una pensión mínima, el padre en la cárcel, al que por supuesto odian, y sin más consuelo que la nada ante ellos, un futuro oscuro y un presente totalmente negro. Las dos mayores tienen que dejar los estudios y ponerse a trabajar porque no tienen más narices. Parece que les van a conceder un salario de 3.000 € al año para cuatro personas durante tres años. ¡Hollywood!

La noticia de la muerte de la mujer en cuestión, acuchillada por un energúmeno, no fue más que flor de un día, un lúgubre recuadro en una esquina de cualquier diario, una mención en los noticieros televisivos, una pequeña marcha fúnebre, a modo de manifestación, en su pueblo, y para de contar… Después, unos hijos tristes, tristes, sin futuro, sin ganas de seguir viviendo así, sin medios económicos y sin que nadie los recuerde o los ampare.

Hablando un poco crudamente, estos chicos no han tenido la suerte de que a su madre la matara un ETARRA. Ya sé que nada puede compensar la muerte de alguien querido, pero también es cierto que “las penas con pan son menos”. Esos dos pobres ecuatorianos que murieron en la T4 de Barajas han provocado manifestaciones masivas en todo el país presididas por destacados cargos políticos; han ocupado páginas y páginas, minutos y horas en reportajes y noticias durante casi un mes; y, sobre todo, han hecho ricas a sus familias y a todo el pueblo, porque 300.000 € en una aldea ecuatoriana es como una lluvia de millones que no saben ni contar.

Por mucha ley contra la violencia de género, este asunto continúa mostrando la cara más obscena y embrutecida del ser humano; algo tan sucio que no puede ser exhibido, algo que huele a sexo y a sangre, a patológicas dependencias afectivas, a celos y noches sórdidas en el silencio atronador de lo doméstico: el último reducto de la impunidad, de la impostura más perversa del amor.

Si estos chavalitos hubieran tenido la suerte de que a su madre la hubiera matado un ETARRA cualquiera, aún tendrían el amor o la compañía de su padre, la protección gubernamental, la categoría de “víctimas del terrorismo” reforzada por generosas subvenciones del Estado. Habrían pasado a la historia y podrían ir a estudiar a Harvard si quisieran. Ministros, secretarias de Estado y otras dignidades no dudarían en fletar lo que fuera para acompañarlos en su duelo en países ignotos; los españoles habríamos tomado las calles para clamar contra el crimen.

¿En qué radica la diferencia? Pues en que el primero de los crímenes no es más que la muerte de una oscura mujer a manos de un oscuro hombre, cometido en las tinieblas de lo doméstico, mientras que la muerte de los chicos ecuatorianos se trató de un crimen político con la relevancia que le imprime lo público, ese espacio patrimonio – durante milenios- de los varones.

Cuando las feministas decíamos, allá por los setenta, que “lo personal es político”, pensábamos en que las leyes podrían sacar lo doméstico de la caverna de la impunidad. Ya lo han hecho, pero ¿qué ley será capaz de transformar el orden simbólico patriarcal que tan profundamente mediatiza nuestra percepción y valoración de la realidad?

CASANDRA

3.1.07

AÑO DE ELECCIONES

La llegada de este nuevo año coincide con el pistoletazo de partida de elecciones municipales en todo el Estado español, Reino de España o como se llame esto. El mayor consuelo de que llegue y pase la barahúnda es que las barricadas levantadas por los alcaldes de turno vayan sucumbiendo bajo una flamante disposición de las ciudades. ¿Más amable? ¿más agresiva? ¿más trepidante? ¿más cómoda? ¿más estética? ¿más caótica aún? Pensar que estamos al albur de los caprichos, intereses, gustos o delirios de ciertos regidores me produce vértigo. Y éste va a ser el punto de engranaje con mi reflexión política.

Una se pregunta por qué los alcaldables y sus equipos concurren para desempeñar el cargo. Tal como están las cosas, no tengo más remedio que sospechar, en muchos casos, algún gran negocio detrás de un gran empeño. Es trágico tener que pensar así, pero si me detengo en una lectura atenta de los diarios, compruebo que la mayor proporción de noticias autonómicas de la Comunidad en que resido, es sobre delincuencia: delincuencia política, empresarial, machista o común. Después, los accidentes: laborales y de circulación. Poco, muy poco, sobre cultura, educación, investigación. Lo más grave de esta realidad es que son los propios partidos los que mantienen una situación que ya ha reventado, pero que se empeñan en disimular o parchear. No, señores de las ejecutivas, esto ya no sirve. Lo que hay que cambiar no son las personas únicamente, sino el sistema, la estructura, los procesos. Las personas que se adecuen a esos cambios, serán las idóneas. Si ustedes no cambian, lo haremos la sociedad civil: no les quepa la menor duda. Los gobiernos locales están demasiado cerca como para ignorarlos, como para no saber sus tejemanejes.

Me pregunto también cómo es posible que estructuras no democráticas al interior de los partidos puedan poner en marcha toda la maquinaria que administra la democracia. Supone una contradicción “ab initio”, en su propio origen. No puedo entender las nominaciones y elecciones a dedo. ¿Por qué no se atreven con las listas abiertas? ¿Supone realmente un peligro? ¿Para quién? Es más, creo que la participación ciudadana tendría que intervenir en las propuestas mismas. La paridad sin más, por ejemplo, no significa nada. ¿Quién elige a las paritarias?

Los politólogos están llegando a conclusiones que los tienen desconcertados. Esa especie de “centro” –de izquierdas o de derechas- como reino de la ambigüedad está en decadencia total. Incluso la propia izquierda o derecha políticas. La “ciudadanía” con conciencia de tal quiere políticas claras, arriesgadas, comprometidas, con prioridades sensatas respecto al equilibrio ecológico, en el que tanto nos jugamos, con servicios públicos en alza, ciudades acogedoras y políticos cercanos a su servicio, y no estrellas mediáticas ni mafiosos. La “gente”, así sin más, tiene miedo, miopía política o inercia anímica, por lo que sólo quieren conservar lo poco o lo mucho que tienen. Lo terrible es que los partidos llamados de izquierdas se comporten, no como la ciudadanía, sino como la “gente”, tratando sólo de defender sus intereses, sus inercias, sus fidelidades, sus votitos… Hay que administrar para todos, desde luego, pero sin bajar el listón hasta los niveles más ramplones e interesados.

Creo que esta oportunidad para una nueva política municipal tendría que suponer la puesta en marcha de verdaderos principios democráticos, sin miedos por perder el poder como prebenda, sin cartas marcadas por las ejecutivas, sin candidatos que sólo pretendan mantenerse en el sillón, gentes acomodaticias sin iniciativas inteligentes ni vitales. Hacer política exige una enorme generosidad, amplitud de miras, imaginación y también, por favor, preparación. Si para cualquier trabajo se exige una formación adecuada, ¿en virtud de qué los políticos pueden ser unos ignorantes respecto a la “cosa pública”? Si ser político o política significa estar al servicio de la ciudadanía, ¿cómo tolerar intereses personales o partidistas en los candidatos?

Me encantaría que el cambio fuera tal que nuestras sombrías sospechas respecto de la clase política pudieran desaparecer; que nuestros periódicos pudieran informar mucho más de cultura, de educación, de investigación, de tejido empresarial serio, de logros de las mujeres como líderes en cualquier campo y no como víctimas. Me encantaría que la política no fuera más que una gestión eficaz de los recursos y no el “patio de Monipodio” en torno a los PGOU (Proyecto General de Ordenación Urbana) como si de un pastel a repartir se tratara.

Ni la bella ciudad en la que vivo ni la ciudadanía que la habita nos merecemos que los próximos comicios carezcan de la claridad democrática exigible. Escribo todo esto a cuento de sórdidas batallas personales en el mundo político que, cuando vives en una ciudad pequeña, acaban por enturbiar todo el ambiente. Lo peor: que esos intereses o falta de visión arruinen la bella ciudad con la invasión masiva que suponen los malditos campos de golf, tapadera de oscuros negocios y caldo de cultivo para un futuro territorio de mafias. Me temo que Marbella ya ha creado escuela. Las próximas elecciones municipales en este pueblo ¿no serán más que la disputa entre diversos grupos por llevarse el pastel? Sería lamentable. Me gustaría tener la oportunidad de votar a quienes están en contra: si los dejan. Si no tengo esa oportunidad, desde luego que practicaré la abstención democrática o el, también democrático, voto en blanco. Y conmigo lo hará una parte considerable de la ciudadanía. Por dignidad.

CASANDRA

31.12.06

¡QUÉ ABURRIMIENTO!

¡QUÉ ABURRIMIENTO!

Oscar Wilde decía que mientras las guerras fueran percibidas como terribles, nunca desaparecerían, pero que en cuanto se las viera como ridículas, caerían por sí solas. Algo así nos está pasando con los descerebrados de ETA. Para mí, aunque me mataran mañana mismo, eso no tendría siquiera la consideración de terrible, de tragedia de nuestro tiempo…. Sería simplemente una gilipollez porque no han entendido nada. Están absolutamente “demodé”, jugando a “hazañas bélicas” como si realmente su territorio hubiera sido invadido, sometido, esclavizado. Pero, claro, como el PNV y otros tantos interesados los han venido jaleando, subrepticia o claramente, como “gudaris” vascos y no sé qué sandeces, pues ellos siguen con sus guerras carlistas dándonos el turre y queriendo salvar a los vascos de no se sabe qué y sin que nadie se lo haya pedido.

El bombazo del sábado en Barajas hace más ridícula aún aquella escenificación de la “tregua permanente” con capuchas y “txapelas” de gala como signo identitario, genealógico y pata negra de la vasquidad más pura. ¡Anda ya! Y encima utilizando a una mujer de la banda para que “pusiera la voz” como garantía… de nada. Ahora se nos hacen los feministos ¡lo que nos faltaba!

Toda esta importancia que se atribuyen a través de sus voceros, viene del protagonismo brindado continuamente por la inercia perezosa de los medios. Es un tema comodín, como el fútbol. Hablar de ETA, de la “kale borroka”, ahora del “proceso de paz”…, se ha convertido en un “clásico”. ¡Qué rollo! Llevamos así años y años. Nos perdemos el poder comentar temas mucho más interesantes y urgentes, pero la pereza mental de nuestro periodismo ha encontrado la horma de sus neuronas: algo sin ningún interés y sin contenido filosófico de ningún tipo.

Estoy con Savater cuando afirma que el problema de ETA no es un problema político, sino psiquiátrico. Efectivamente, se trata de un problema virtual, quimérico, un delirio colectivo que ha malogrado la vida de los que han caído en ese torbellino de locura y de sus víctimas. Es tan ridículo que varias generaciones de vascos sacrifiquen a muchos de sus hijos a ese Golem automatizado, robotizado, descerebrado, que si se le quitara a ETA y a su lucha el señuelo patriótico, romántico y de izquierdas, veríamos el espantajo que anida tras semejantes nacionalismos en pleno siglo mestizo del XXI. Esa nostalgia de identidad pura, de volver al seno de la tierra madre que engendra auténticos vascos sin mezcla de mal alguno… es sin duda una locura sin sentido en sí misma. Pensar que algo así se puede conseguir simplemente independizándose del Estado español, supone, cuando menos, una lógica totalmente infantil. Ahora bien, si el problema es el odio irredento por todo lo español, no hay otra solución que una terapia colectiva porque con ese sentimiento no es posible vivir una vida propiamente humana. Ellos creen que separándose, al menos olvidarán el objeto de su odio; podrán ignorarlo y, claro, no hay mayor desprecio que no hacer aprecio. Con ello se sentirán vengados. Lo que dije: una locura. ¿Cómo se dialoga con la paranoia? No con políticos, sino con psiquiatras. ¿Por qué no lo prueban?

No me interesan a estas alturas –ni a mí ni a nadie- las opiniones estancadas de los periodistas ni los circunloquios repetitivos de los políticos. Es ya un tema realmente aburrido, tan aburrido que propongo que, cuando terminen con toda esa vaina, nos cuenten en media hora el fin de esta historia tan “cutre” por parte de unos, de otros y de los de más allá. Mientras tanto, que se callen, por favor. Que hagan periodismo, que hagan política, porque mucho peor que el terrorismo de “txapela” es la matraca de cada día con este rollo a cuestas.

Que no nos distraigan, please. El peligro, el verdadero peligro está en otro lugar. ¿Es que no lo ven? ¿No ven que el terrorismo machista es mucho más espantoso? Imaginen lo que es tener que dormir con el propio enemigo en la misma cama. ¡Eso sí que es terror! Supongo que muchas mujeres, para no suicidarse, han tenido que elaborar un retorcido “síndrome de Estocolmo” que las ata emocionalmente a su secuestrador: otra locura. ¡Qué mal estamos!
CASANDRA

27.12.06

EL OTRO CABALLO DE TROYA

EL OTRO CABALLO DE TROYA

No sé si es que estoy aquejada de una paranoia aguda o si hago bien en no perder de vista al caballo de madera de los aqueos, pero el pasado 17 de diciembre me desayuné con una portada periodística que me dejó estupefacta para el resto de la jornada. Algo así como “a instancias de los conversos musulmanes españoles, Arabia Saudí financiará la segunda mezquita más grande de Europa en Córdoba, cerca de Medina Azhara…” No sé si con la primera se refieren a la Mezquita Azul de Estambul…, pero en todo caso da igual. La cuestión es que van a construir un gran centro de peregrinación islámico en el corazón mismo del antiguo califato: en Córdoba. ¿No resulta, al menos, sospechoso?
¿Quién vende esos terrenos? ¿Quién los compra? ¿Quién da los permisos de construcción? ¿Quién es tan estúpido como para frotarse las manos con la posibilidad de que Córdoba se convierta en un foco de atracción para turistas forrados de petrodólares, como se decía antaño? Jeques, príncipes, ayatolás, mulás, morabitos, casas reales y séquitos de las mil y una noches…., Marbella a lo bestia. ¿Qué político ingenuo sueña con inaugurar semejante maravilla, con ponerse las medallas del acontecimiento del siglo? En este posible evento yo no veo más que otro “caballo de Troya”, como aquel que llegaba a la ciudad amurallada con la noble intención de rendir culto y dar gracias a un dios olímpico, a un tal Poseidón por cierto. Sólo Casandra supo intuir la astucia tramposa de Odiseo, pero ¿quién de entre los piadosos troyanos podía oponerse a que se venerara a los dioses con inocentes cultos y oraciones? Sin embargo, aquella loca agorera mesaba sus cabellos y lloraba el fin anticipado de su ciudad.
Cuando comenté con una amiga el peligro que esto suponía, me dijo lo que el sentido común afirmaría: que mis recelos suponían reconocer que el Islam es más peligroso que la Iglesia Católica. ¡Claro que sí! Por supuesto que ahora mismo es mucho más peligroso el Islam que la Iglesia Católica, que lo fue en el tiempo de las cruzadas o de la Inquisición. Ahora sería impensable un Estado teocrático católico, salvo el Vaticano, pero no así sucede con el Islam.
No entiendo cómo a muchos progres les parece estupendo eso del Islam y encima van y se convierten. Bueno, sí lo entiendo. Total, ellos no tienen mucho que perder, porque cuando una civilización entra en recesión somos las mujeres las que retrocedemos todo lo avanzado, pero al hombre interesado en el poder se .le brindan más oportunidades, al menos en la familia, en la que puede ejercer de señor absoluto, y más si es polígamo. Que el secretario general de la federación de “conversos españoles” sea secretario, a su vez, de organización de Izquierda Unida, no lo entiendo del todo; pero que la abogada "conversa" de la entidad sea una señalada militante del PSOE…. me deja sin sueño. (R.M. Rodríguez Magda: “La España convertida al Islam”. Áltera. P.35)
Sigo insistiendo en que el Estado aconfesional está cuajado de trampas, sobre todo para nosotras. Por eso es el movimiento feminista el que, una vez más, tendrá que abanderar la marcha lúcida hacia un Estado laico, que impida de raíz aventuras de multiculturalismo patriarcalista. En ellas, la diversidad constituye un simulacro que esconde la identidad de origen. ¡Ojo al caballo!
CASANDRA

24.11.06

SEMÁNTICA DE LA VIOLENCIA

SEMÁNTICA DE LA VIOLENCIA

Estoy observando estos días el uso de diversas fórmulas para expresar el hecho de la violencia contra las mujeres, lo cual me tienen hecha un lío. Por eso me he puesto a pensar en ello, para aclararme a mí misma.

Antes de entrar en cuestiones semánticas, tendremos que remontarnos a los hechos en sí, a las estructuras, a ciertos orígenes. Y creo que no se puede entender un fenómeno tan reincidente, universalizado y casi atemporal si no comprendemos que nuestra “civilización”, no sólo nuestra cultura, es una civilización violenta porque se ha establecido sobre relaciones de dominio, y el dominio no se impone si no es con violencia. Nuestra civilización universal es una civilización patriarcal, asentada sobre tres principios violentos:
El sometimiento forzado de las mujeres a los hombres, creando en ellas personalidades sumisas y complacientes.
El dominio y explotación de la Naturaleza más allá de cualquier consideración de equilibrio, sostenibilidad o calidad de vida.
El imperativo implícito de solucionar los conflictos a través de la guerra: guerras frías o calientes, de baja o alta intensidad, pero guerras.

Este modelo ha ido creando diversas materializaciones de explotación humana y económica: esclavismo, feudalismo, capitalismo, comunismo…., siempre atravesados por una misoginia comprobable. Diría sexismo, pero el sexismo se puede considerar en ambas direcciones. “Misoginia”, en realidad, significa miedo a lo femenino, el cual parece que se traduce en odio irracional.

Si llamamos “violencia de género” al fenómeno asesino al que me refiero, caemos sin duda en una falta de concordancia, ya que “violencia” se refiere a la violencia masculina, y cuando decimos “género” nos referimos al género femenino: ¿qué pinta ahí el “de”? ¿Queremos decir “violencia del género masculino” o “violencia contra el género femenino”? No está resuelto en absoluto. En la primera acepción significaría “violencia machista”, y en la segunda, “la violencia que padecen las mujeres”, pero las mujeres podemos padecer violencias de todo tipo, desde laboral a fiscal, o por ser palestinas y no por ser mujeres. Mejor que violencia de género, yo diría “violencia machista”, porque el maltratador no puede ser entendido más que como macho. Si decimos “violencia masculina” podríamos referirnos a otro tipo de violencia ejercida por los varones, como la guerra contra otros hombres. El término de género complica cualquier definición.

Así, pues, yo llamaría “violencia patriarcal” a todo el conjunto de violencias estructurales de nuestra civilización. “Violencia machista” sería la violencia contra la mujer por parte del hombre-macho, originada por sus frustraciones, sus neurosis, su cobardía, su embrutecimiento, su pretendida superioridad, su complejo de inferioridad o por su estupidez, simplemente. Y dejaría el nombre de “sexismo” para la violencia contra los varones o contra las mujeres por el hecho de serlo.

Otro día escribiré sobre la “violencia simbólica”, que es la más peligrosa por sibilina.
CASANDRA

14.11.06

LA ALIANZA DE CIVILIZACIONES

Señor Zapatero, señor Presidente, ¡en qué lío nos va a meter! Ya sé que lo tachan de ingenuo y cándido con esa vaina de la “alianza de civilizaciones”, pero a mí no me parece ninguna ingenuidad. A mí lo que me parece es una bomba. Que ¿por qué? Porque ya tenemos bastante con una como para aliarnos con alguna otra. Sí, que ya tenemos suficiente con una civilización como la nuestra para reforzarla con las ajenas.

Pareciera que a nuestro Presidente eso de las civilizaciones le parece algo estupendo, ya que civilización se le antoja como lo contrario de salvajismo, de enfrentamientos, de guerras, de irracionalidad. Pero no es así, con todos mis respetos. Es verdad que civilización viene de “civitas”, que significa ciudad y ciudadano, y eso de ciudadano parece un magnífico logro histórico reivindicado por la Ilustración y la Revolución Francesa, aunque la realidad sea muy otra. Es que cuando una es una mujer, eso de las civilizaciones se ve de modo muy distinto. Entre otras cosas porque Olimpia de Gouges fue decapitada en la guillotina por querer proclamar los derechos de las mujeres y de las ciudadanas. Claro que la categoría de ciudadanía no era un mero nominalismo, sino que implicaba el derecho de propiedad y el derecho a recibir instrucción. Ah, pillines, lo que no queríais era compartir la propiedad ni la competencia en el saber. Lo de la libertad, la igualdad, la fraternidad y la ciudadanía era sólo para los socios del club.

¿Cuál es nuestra civilización tan estupenda? ¿La civilización cristiana? Es decir, ¿esa que no tiene nada que ver con las enseñanzas del Cristo? La civilización de la Inquisición, del papado corrupto, de los clérigos corruptores, del oscurantismo del pecado, de la colonización depredadora, de la fe del carbonero y el secuestro de las conciencias. O bien, la civilización que ha redactado la Declaración de los Derechos Humanos pero no los cumple; la civilización que admite las guerras de sangre por petróleo; la que mira para otro lado en las masacres de Israel contra los palestinos…. ¿Y cuál es esa otra civilización tan maja de la que hay que ser amigos? ¿La de la “shariá”, que apedrea a las adúlteras? ¿la que mantiene secuestradas a las mujeres como propiedad de sus virtuales o reales maridos? ¿La religión que declara la guerra santa por unas caricaturas de Mahoma? ¡Venga ya! Déjeme de civilizaciones, señor Zapatero, que soy una mujer.

Para que a las mujeres se nos pongan los pelos de punta con esto de la alianza de civilizaciones, les recomiendo encarecidamente la lectura del libro “La España convertida al Islam” de Rosa M. Rodríguez Magda: no tiene desperdicio. Y a nuestro Presidente le diría que no debemos aliar semejantes civilizaciones, que la única alianza deseable es entre los civilizados y civilizadas. Las civilizadas y civilizados de diversos pueblos y naciones tendrían que llegar a un acuerdo más allá de sus propias civilizaciones, es decir, superando semejantes civilizaciones vergonzosamente patriarcales. Podrían llegar a una alianza siempre laica, feminista, ecologista, pacifista y, sobre todo, lúdica e inteligente. Otras alianzas más vale olvidarlas.

Yo no me alío con nadie para tener que autocensurarme, para tener que callarme ante los horrores propios o ajenos. Vaya, que no, que no me alío, que soy una mujer. Que no cuela. Por cierto ¿nos tendremos también que aliar con Obiang, que llega mañana a España y mantiene a su pueblo en una miseria abyecta mientras su familia vive en la opulencia más obscena? ¿Se va a aliar con Obiang, señor Presidente, para que los empresarios españoles puedan ir a esquilmar sin cortapisas la antigua Guinea española? ¡Qué majos estos empresarios! ¿Con quién están ellos aliados? ¿Con el capital, tal vez?
CASANDRA

9.11.06

COSAS DE LA POLÍTICA

No creo que esto pueda durar indefinidamente. Es tan absurdo, que la ciudadanía un poco espabilada ya se ha dado cuenta y no creo que siga resignándose mucho más tiempo. Durante varios lustros, le han estado tocando las narices, pero cuando bajan al bolsillo la cosa se pone muy, pero que muy fea. Y ahora lo del bolsillo es descarado. En todas partes y todos los días nos sobresaltan noticias sobre la corrupción de los políticos, saqueos a manos llenas mientras la gente corriente hipoteca su nómina y su vida por unos metros cuadrados de ladrillo y cemento. ¡Desesperante!
Lo “más peor” es que incluso los políticos que no son corruptos, que serán sin duda una mayoría, andan en unas milongas que me tienen pasmada. Están todo el santo día en “sus” cosas, “cosas de la política”, es decir, intereses enanos de los propios partidos que nos importan un bledo, posiciones personales en el “aparato”, posibilidades inmediatas de trepar, de aparentar, de salir en todas las fotos. Siempre ha sido igual, sí, pero la puesta en escena de las iras de la derecha actual nos ilustran claramente sobre la calidad personal mínima de esos seres que odian, vociferan, abuchean, insultan, patalean, tartamudean, tiemblan, maquinan y acaban exhaustos en el intento de socavar el poder. El único problema es que no lo tienen. ¿Por qué no se van a “Marina D’Or, ciudad de vacaciones” hasta el final de la legislatura? ¡Sería tan relajante! Es patético contemplar cómo los políticos desean el poder como un fin último, como el sentido de su vida, compulsiva e indecentemente. Cosas de la política, sí, pero estamos ya muy hartas de esas cosas de la política y sólo nos interesa una política de las cosas, de las gentes.
Así como me parece vergonzosa la patética pataleta de la derecha en nuestros lares, me abochorna el espectáculo de cierta izquierda revolucionaria al otro lado del charco. Me refiero a Daniel Ortega y otros sandinistas reconvertidos de Nicaragua. Este guerrillero de pro, que confiscó la casa de un banquero, alto mando de la “contra”, para vivir él mismo en la mansión incautada, anda erre que erre merodeando un poder que finalmente ha conseguido. Lo curioso es que aquel banquero es ahora el número dos del Frente Sandinista de Liberación Nacional sin que se le despeine el flequillo, por más que su jefe siga viviendo en su casa incautada para la “causa”. El tal Ortega, el revolucionario, con tal de llegar al poder ha pactado con la Iglesia católica no legalizar el aborto ni en caso de peligro de muerte de la madre. Eso, por lo visto, le da votos entre la derecha. Me encuentro también con el titular “Ortega intenta tranquilizar a los inversores en Nicaragua”, pero en absoluto intenta tranquilizar a las mujeres, sino ignorarlas una vez más. Se han convertido en moneda de cambio de bendiciones episcopales. Ellas, que tan generosamente participaron en la revolución de los 80’; ellas, las “nicas”, que soñaban con integrar sus postulados feministas en el mundo nuevo de la revolución; ellas, tan ingenuas como luchadoras. Recuerdo haber tenido profundas conversaciones con ellas, porque mi empeño era en convencerlas de que tenían que hacer el análisis desde el patriarcado y no sólo desde el esquema de lucha de clases, que no es más que una variante de ese patriarcado. Es lo mismo que la regulación o la abolición de la prostitución. Si la analizas desde un esquema de “sociedad de clases”, se considera a las prostitutas como trabajadoras del sexo, que deben tener sus derechos regulados y legislados. Si lo analizas como un subproducto de la sociedad patriarcal, no puedes más que verlo como una esclavitud que debe ser abolida.

¿Qué si no me alegra que gane Ortega frente al empresario amigo de “yankilandia”, Eduardo Montealegre? Pues…. ¡qué quieres que te diga! Lo que me resulta trágico es tener que elegir “democráticamente” entre málaga y malagón: cosas de la política. Es decir, cosas de los intereses personalísimos de los políticos. Cosas de una democracia que se nos ha quedado más pequeña que el traje de la primera comunión.
CASANDRA

19.10.06

¡QUE VIVA CELIA!

¡QUE VIVA CELIA!

Sí, que viva. Suena a chiste de Pancho Villa, pero es lo que he pensado cuando esta mañana leí en un diario la concesión del Premio Nacional de Ensayo a esta luchadora feminista y reconocida filósofa, Celia Amorós Puente.
He de confesar que aún no he leído la obra por la que ha sido premiada, “La gran diferencia y sus pequeñas consecuencias… para las luchas de las mujeres”, que va a ser mi próxima lectura urgente. Sin embargo, en varias ocasiones he escuchado a Celia hablar sobre el tema, que ella misma plantea como una “progresión teórica” respecto a la crítica del pensamiento de la diferencia sexual. Realmente ha sido un asunto obsesivo abordado por Celia durante muchos años, por lo que deduzco que este tipo de feminismo le resulta en exceso peligroso. A mí siempre me pareció una exageración, pero de un tiempo a esta parte empiezo a pensar que Celia atisbó sus letales consecuencias.
Siempre he abogado por distinguir los feminismos de la igualdad y de la diferencia, pero admitiendo que ambos son necesarios y no opuestos ni irreconciliables. No obstante, últimamente, y a medida que va perfilando más su actuación, un cierto “feminismo de la diferencia sexual” no me parece ni necesario ni complemento de nada, sino un horror y un error teórico, que se comporta igual que una secta. Me refiero al feminismo de la diferencia importado desde Milán: prefiero no nombrar a nadie. Creo, por tanto, que será muy oportuno leer el libro de Celia que, sin duda, aportará luz a la polémica cuestión.
Parecerá extraño que una “feminista de la diferencia” se posicione junto a Celia en su crítica, pero es que una cosa es basar todo un modo de ser feminista en la “diferencia sexual”, y otra es postular el feminismo como una teoría política cuyos postulados se basen en “el pensamiento de la diferencia”. Si nos remitimos a la pura diferencia sexual, resulta que esa diferencia no es más que un hecho objetivo, lo dado, mientras que la igualdad sería producto de una construcción social, de una conquista, de una lucha. El “pensamiento de la diferencia” estaría del lado de este último, pero pasando por la crítica del Sujeto, que no es más que un “subjectum” sujetado a todo el mundo simbólico y axiológico del patriarcado. El feminismo de la “diferencia sexual” podría ser algo así como un sofisticado hembrismo.
De todos modos, lo que me resulta muy gratificante es que, por primera vez, se otorgue semejante premio a un ensayo feminista. A veces he leído las obras premiadas y eran de lo más mediocre, sin que nuestras lumbreras académicas se animaran a fijar su atención sobre la abundante e interesante producción teórica feminista. En nuestro acomodaticio desierto de ideas, el pensamiento feminista ha florecido como un oasis al que no se ha tenido en cuenta. Incluso me malicio que se lo ha ignorado intencionadamente porque, tal vez, ponga en un brete la repetición y glosa de “lo mismo” frente a la pasión por el conocimiento de “lo otro”. Con el Premio otorgado a Celia, el movimiento y el pensamiento feministas nos sentimos algo más reconocidos. ¡Que viva Celia!
Enhorabuena, compañera, hermana.
CASANDRA

30.9.06

OPERACIÓN LISÍSTRATA

Las chicas de Pererira, en Colombia, tal vez no sepan que su original campaña ya existía literariamente hace unos veinticuatro siglos nada menos. Que lástima que haya tenido que pasar tanto tiempo para que a las mujeres se nos ocurriera llevar el mismo argumento a la realidad.
Verán, Aristófanes utilizó el tema de la violencia masculina para hacer una comedia, “Lisístrata”, a fin de ridiculizar a los griegos, siempre enzarzados en sus guerras y guerritas de nunca acabar, que tenían a las helenas hasta los tirantes del peplo. A Lisístrata se le ocurrió una estratagema de lo más eficaz para obligar a los hombres a vivir en paz. Se reunió con las mujeres de Atenas, Esparta, Corinto y Beocia para convencerlas de que se negaran a satisfacer a sus maridos y amantes sexualmente hasta que no renunciaran a sus aficiones bélicas. Lo consiguió, pero en más de una ocasión vio peligrar su campaña de resistencia porque muchas mujeres se derretían a la primera carantoña. Finalmente, los griegos dejaron de hacer la guerra y comenzaron a hacer el amor en la paz acogedora del tálamo. En la ficción, claro.
Recientemente, más de 100 mujeres de la Pereira colombiana decidieron hacer lo mismo que Lisístrata y sus compañeras. La ciudad, de 450.000 habitantes, tiene más de treinta pandillas cuyo juego preferido es matarse por las calles, en la noche, a la luz del día, laborables y feriados, da igual: es ya una inercia, una costumbre, un “modus vivendi”. Cada año se registran casi quinientos asesinatos, lo cual le da a la ciudad un colorido subidito de tono. Y a la vida de las mujeres y sus hijos una inseguridad y una angustia innecesarias, absurdas, crueles. ¡Mira que traer un hijo al mundo, con lo que cuesta, para que te salga así de gilipollas!
La Lisístrata de Pereira se llama Omaira, una rapera que incita al resto de las mujeres a sumarse a la huelga de “piernas cruzadas”, con la que confían que los machitos opten por el amor en lugar de por la guerra. Ojalá lo consigan, pero a esta huelga yo le añadiría la de “brazos caídos”, para que les haga la cena Rita, y la de “úteros vacíos” hasta que el “homo-homo” controle su estúpida violencia, sus delirios prepotentes, su terrible complejo por no haber sido mujer, dadora de vida. Tal vez esta afirmación sea muy arriesgada por mi parte, pero ¿qué les pasa entonces? Los varones evolucionados, cada vez más, comienzan a sentir vergüenza de su género. Cuando esta vergüenza de género se imponga a la violencia contra el otro género empezarán a cambiar las cosas. Seguro. Gracias, mujeres de Pereira.
CASANDRA

29.8.06

YO, GRAN SIMIA

YO, GRAN SIMIA

No hay duda de que los grandes simios han mejorado ostensiblemente su situación desde que el Gobierno de España promulgó una ley que les brinda protección, respeto, y un trato de acuerdo con su cercanía a lo humano. Me parece perfecto, ya que es una vergüenza el maltrato, la cacería desalmada y la utilización de esos animales por parte de estos otros, homo sapiens, creo que nos llaman, ¿no? Qué risa, ¿a quién se le ocurrió el nombrecito de marras?
Uno de los puntos más interesantes de la nueva ley es la obligación de respetar el hábitat y el entorno natural de nuestros parientes, que necesitan árboles, lianas, bayas, agua y verde, mucho verde, para sobrevivir tranquilos en su medio. Ojalá se cumpla escrupulosamente este punto, ya que la destrucción del propio ecosistema impide la supervivencia de cualquier especie. La verdad es que me dan envidia, auténtica envidia, y me encantaría promover una ley semejante para los sapiens. Yo estoy empezando a sentir, en lo más profundo de mis genes compartidos con los grandes simios, el 99%, un despertar salvaje que me lleva a lanzar terribles gritos y a golpearme el pecho de modo iracundo cada vez que diviso una grúa, cada vez que sobrevuelo la desertizada Península Ibérica, cada vez que huelo de cerca un “promotor”.
Precisamente, en un vuelo de Barcelona a Málaga, en el que podía contemplar a vista de pájaro las tierras pardas y quemadas que jalonan nuestras latitudes, nos repartieron una revista, aifoscosta, de pornografía urbanística. Profusión de fotos de promotores comiendo con políticos, inaugurando colmenas de cemento, firmando convenios y contratos en hoteles de lujo. Y lo peor: los proyectados o ya construidos campos de golf, como una red de urbanizaciones de “alto standing” en donde lo de menos es el green, y lo de más, el otro green de los billetes que corren de mano en mano, de subcontrata en subcontrata, de alcalde en alcalde, de concejal en concejal, de banco en banco: “turismo residencial” lo denominan. ¡Más ladrillo!
En Andalucía están pendientes de aprobación, por parte de la Junta, unos 160 campos de golf con sus correspondientes macrourbanizaciones, que ya van trepando desde las costas esquilmadas a las montañas por esquilmar. Estoy esperando ese momento definitivo. Si realmente los aprueban, me declararé “gran simia” para disfrutar de un poco de verde, de un poco de naturaleza, de un poco de vida. En España hemos sobrepasado el punto de no retorno: no hay más que verla desde arriba. Lo malo es que estamos en manos de los políticos, que están en manos de los promotores, que están en manos de los bancos, que están en manos del gran capital financiero. A eso lo llaman “desarrollo”. Yo, gran simia, lo llamo involución, destrucción, barbarie.
Propongo que, si los políticos se han profesionalizado como tales porque viven de la política, sea obligatorio para acceder a esa profesión, aprobar con nota unas oposiciones, cuyo temario comprenda conocimientos serios sobre urbanismo a la medida humana, ecología profunda, la caída del Imperio Romano, economía distributiva, sentido común, la vida de san Francisco de Asís, la evolución desde el “homo antecesor”, causas inmediatas de las psicosis furiosas, la rebelión de Espartaco y la ética desde Aristóteles a Kant. Mientras tanto, me declaro GRAN SIMIA.
CASANDRA

9.7.06

LA FAMILIA S.A.

LA FAMILIA S.A.

En España el circo está asegurado: da igual la familia que las fallas. La verdad es que no estaba predispuesta a adentrarme por este camino, pero se me ha ocurrido poner la “tele” y, claro, he podido contemplar toda esa parafernalia papal. Con eso y con unas cuantas declaraciones de nuestros prelados leídas en los diarios de estos días, el círculo se me ha cerrado en el neocórtex y se me ha hecho la luz.
Me pregunto, sobre todo me pregunto, qué tiene que ver la familia en sí con estos fervorines multitudinarios de los que se dicen seguidores de Jesús de Nazaret. Más bien me parece tema de un Congreso de Antropología que del cristianismo. Visto desde ojos inocentes como los míos no doy crédito a tantas contradicciones. ¿Cómo es posible ese entusiasmo familiar por parte de hombres y mujeres que tienen prohibido por el derecho eclesiástico formar familia alguna? ¿Cómo pueden decir –lo estoy oyendo- que en la familia el ‘hombre’ (literal) alcanza su plenitud humana? ¿A santo de qué ciegan para ellos ese camino de plenitud? ¡Qué lío! Que lío cuando contemplo pulular y susurrar todas esas sotanas negras, ceñidas con fajines púrpura, el color de la Diosa. ¿Por qué van vestidos de sacerdotisas? ¿De qué pretenden apoderarse?
Mis preguntas son infinitas. ¿No fue Jesús de Nazaret el que respondió así a una demanda familiar?: “¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?... Estos son mi madre y mis hermanos”, dijo dirigiéndose a quienes le escuchaban. ¿No fue él quien aconsejó a un joven que dejara a su padre y a su madre, que vendiera su herencia y la diera a los pobres para poder unirse a su tropa? No parece que la familia le inspirara una especial devoción. Es más, lo acaba de citar el Papa: “No hay mayor amor que el que da la vida por sus amigos”… Sus amigos, dijo Jesús, no su mujer ni su marido ni sus hijos. Curioso.
El mismo Pablo de Tarso, al que se considera el fundador real de la iglesia, despreciaba prácticamente el matrimonio, que considera como una concesión a la concupiscencia: “Más vale casarse que abrasarse”. Y no digamos “el padre” de todos esas criaturitas con mochilitas, gorritas y banderitas “corteinglés”, que ensayan todo tipo de
posturitas, palmaditas, rigodones, aullidos de “fans” y lemas chorras, como Be-ne-dic-to, plas, plas, plas. Sí, ese padre, Don Josemaría ¿no era el que llamaba a los casados “clase de tropa” mientras los elegidos permanecían célibes?
Parece, hoy en Valencia, que la familia no había existido antes de que la iglesia la hiciera sacramento; que la familia de otras culturas y otras religiones no es familia, sino tribu o algo salvaje; parece que acaban de registrar “La Familia S.A.” como propiedad de la iglesia católica. Pues nada, que se la queden. No problem.
Si a todo esto le añadimos los disparates y tonterías que han dicho recientemente los obispos españoles, aquí y acullá, la verdad es que pierdes la inocencia y empiezas a comprenderlo todo. Esta multitudinaria puesta en escena no es más que un acto político, una gran manifestación de “poder” frente a este gobierno laico, ateo y republicano que persigue a la iglesia porque quiere que se autofinancie, porque quiere quitar la religión de las escuelas, porque … da igual. No saben qué decir, como Aceves, que se sale y sólo quiere fulminar al pobre Zapatero, cabeza de turco de sus frustraciones. El arzobispo de Burgos va y suelta tan tranquilo: “La familia es atacada con odio por toda una corte de becerros del poder, del dinero y del placer que no toleran que sea un dique de contención ante quienes van contra la ley natural” (sic). No se entiende mucho que los de la ley natural la ataquen, ya que lo que quieren es casarse y formar más y más familias, pero ¡ah! no católicas, y eso no lo pueden consentir quienes tienen la patente, el “copy right”, los derechos de antena… ¡qué se yo!
Y el tal Blázquez, que diría Arzallus porque el pobre no tenía apellido abertzale y lo mandaron a Bilbao, ha comenzado a desvariar, arremetiendo contra la sociedad española que no ha acudido a “sus” manifestaciones, “Y esa es la señal de que la sociedad española está apagada, moribunda, y no se siente responsable de su propio futuro”. ¡Vaya por Dios! Somos becerros, estamos moribundos…, pero ¿en qué quedamos? Hace unos días la conferencia episcopal afirmaba que “España está sumida en un exasperado pansexualismo”…. No estaremos tan moribundos…
Mientras veía en la tele semejante espectáculo, tan ajeno al drama cristiano, tan ajeno a la profundidad del misterio, tan político y tan poco espontáneo, sólo esperaba que en cualquier momento alguien gritara: ¡Vota PP! No hizo falta: estaba implícito. Vuelve el nacional-catolicismo. Estado laico, por favor.
CASANDRA

11.6.06

GOOOOOOOOOOOOOOOL !!!

Siento ya el redoblar de los tambores de la tribu, gritos eufóricos que alientan la batalla cercana, aullidos que conjuran el triunfo, cantos de guerra, relinchar de caballos en la noche insomne, apuestas tabernarias, ajuste de arneses para el viaje, sueños alborotados, provisión de víveres, y hasta escucho desde aquí el turbulento palpitar de tantos corazones al unísono: ¡EL MUNDIAAAAAAAAL!
Personalmente ni me va ni me viene. Puede ganar Namibia o Perú que me trae al pairo. Y en cuanto a España…. soy tan poco patriotera que no se me conmueve una fibra así pierda, gane o la eliminen. Ya sé que esto puede sonar a sacrilegio para algunos futboleros, pero es que me importa un bledo.
Entonces, pues, ¿para qué se mete usted a escribir de fútbol, señora mía? ¿No sería más pertinente hacer mutis por el foro y dejarnos ver los partidos en paz? Es que, en realidad, no estoy escribiendo de fútbol, sino de otras muchas cosas. Por ejemplo, de guerra. Por ejemplo, de lógica. Por ejemplo, de dominación simbólica. Por ejemplo, de que el patriarcado NO ha muerto… Bueno ¿y qué? ¿Por qué tendría que morirse? No, por nada, por nada…. Sólo que viviríamos mucho mejor en un sistema de libertades. Pero, bueno ¿no es eso la democracia? ¿No es ése nuestro sistema político? En fin, me van a perdonar, pero yo no mencionaría a esa señora tan respetable sin antes hablar de partidocracia, de biopoder, de ideología como consenso, de imaginario masculino como modelo de mundo y de todos esos rollos, que sí, que sé que son un rollo, y más ahora en pleno mundial, ¡menuda palizas!
Lo que me llama la atención es que un juego tan inocente como dar patadas a una pelota esté moviendo todo lo que mueve. ¿Lo han pensado? Y, sobre todo, ¿por qué? ¿Qué esconde esa inocencia infantil de jugar? Creo que debe de ser tan primario como cuando le lanzas una pelota a un perrito: juega y juega como loco. La cuestión es que ya los griegos jugaban al “episkyros” con un balón, el cual los romanos convirtieron en el “haspartum”, que curiosamente sólo se jugaba en el ámbito militar como divertimento, ejercicio físico y también como aprendizaje de estrategias de guerra. De algún modo se mantuvo durante la Edad Media y después hasta nuestros días, tal vez porque la pasión de jugar con los pies, de dirigir toda una estrategia con nuestros miembros inferiores, sea la más exultante expresión lúdica del animal erecto, del único animal que liberó sus manos y no tiene ya que seguir corriendo a cuatro patas. Ahí radica la fuerza inconsciente del fútbol.
A lo que voy: desde que se funda la FIFA (Federación Internacional de Fútbol Asociado) en 1904, este jueguito inocente se ha convertido en un valor en alza. Y como todo valor en alza, como todo lo significativo en nuestra civilización, toma su forma típicamente patriarcal. Constituye un círculo vicioso: es un valor en alza porque da dinero, pero da dinero porque se lo ha convertido en un valor en alza, utilizado como biopoder. Sí, un palabro extraño, pero una realidad muy antigua. Lo que era para Roma el “panis et circensis” es hoy el fútbol, es decir, la utilización de un poder que no se impone, aparentemente, sino que se mete en las vidas como si de la suma de muchos deseos individuales se tratara. Es como el consumo. ¿Sentimos acaso que se nos impone una determinada moda? No: para eso existe la publicidad. Deseamos con pasión cosas que hace dos días ni las conocíamos. Y esos deseos que parecen propios, pero son inducidos, son utilizados por el poder para sus fines interesados. ¿No se asocia el Barça con una tendencia política determinada? ¿No es por eso más que un club? ¿No es el Real Madrid el fichaje más rentable de la derechona? ¿No sirven ciertas confrontaciones deportivas para sacar todo el odio, la bilis, y la pasión vengativa contra los “enemigos”? ¿Y también para seguir fomentándola? Sí, claro que sí. Todos lo sabemos. No en balde se quieren tener representaciones deportivas propias para continuar la guerrita política a través del deporte. Pura partidocracia.
La cultura patriarcal está en plena decadencia en cuanto a prestigio, no en cuanto a poder ejecutor, por eso nos cuela sus “caballos de Troya” con tal de no retroceder y, es más, de reconquistar terrenos perdidos. El Mundial atruena el mundo y nos presenta como espectáculo máximo el deporte rey, el deporte masculino por excelencia en el que se escenifica la potencia joven, exuberante, guerrera y lúdica de 22 hombres estupendos en cada campo (¿de batalla?). Ahí no hay paridad ni tonterías por el estilo. Su estética es guerrera, gritos y aullidos incluidos, su celebración salvaje, su pasión infinita. Lo único que le faltaba al fútbol para crear un “cosmos” propio desde el “caos” original era la conjunción con esa erótica tan depredadora como la de la prostitución; esa erótica tan fantasmática en la que “el que paga manda”, aunque la mayor humillación sea, precisamente, tener que pagar. La construcción de esos locales de “alterne” junto a los estadios no puede ser más elocuente. Es el triunfo de lo de “siempre”, el retorno de lo reprimido después de la moralina de las igualdades y todas esas monsergas feministas; es el trofeo espectacular del mundo macho, aquel que se sentía amenazado y hoy recupera su antigua gloria, la puesta en escena de su triunfo simbólico en todas las televisiones del mundo. Sacar todo el beneficio crematístico de este evento es la tercera pata del trípode sobre el que se levanta la evidencia de lo que es: guerra, sexo, dinero. ¡GOOOOOOOOL! Éste si que es un verdadero gol, un pelotazo: todo significa lo mismo. No me meto en su dimensión religiosa porque no hay espacio, pero lo apunto…..
¿Y el fútbol como deporte? A mí me parece algo magnífico por el que siento una gran pasión. Me encantaría hacer equipos de fútbol de chicas por todo el mundo. En vez de cursos de autoestima o de macramé, yo pondría a todas las mujeres a jugar al fútbol. La coeducación sin jugar al fútbol es una batalla perdida. Estoy convencida de que supone la solución para muchos conflictos. No se imaginan lo divertido que es, la velocidad de reflejos que potencia, la seguridad en sí misma, y hasta el tipo de personalidad tan atractiva que genera. Ahora, eso sí, en cuanto las mujeres entráramos masiva y activamente en esto del fútbol…, se acabó el negocio, se acabó el prestigio, se acabó la gloria. Es una de las consecuencias de lo que Pierre Bourdieu denomina el “coeficiente simbólico femenino”: lo que tocamos las mujeres queda devaluado en una cultura patriarcal.
CASANDRA

9.5.06

LO QUE ERA PROGRE, YA NO

LO QUE ERA PROGRE, YA NO

“Los tiempos adelantan que es una barbaridad”, lo que pasa es que últimamente avanzan regresando o pulverizando contenidos. Tal vez España constituya un observatorio privilegiado para detectar los vaivenes de lo “progre”, dado que hemos recorrido en breve tiempo espacios políticos y de modernidad para los que otros países han tardado siglos. En nuestros lares ni siquiera se realizó la revolución burguesa, y el intento de las Cortes de Cádiz fue tan efímero que nos quedamos con las ganas. Lo mismo sucedió con la República, así que luego nos hemos tenido que poner las pilas para estar a la par de nuestros vecinos.
Sin embargo, en ese acelere, lo que ha sucedido es que todo lo que estaba prohibido o estigmatizado por el franquismo y el nacional-catolicismo nos lo hemos tomado como un programa de progreso a realizar. Y estábamos en lo cierto, pero lo hemos hecho sin matices y a piñón fijo. Todos aquellos grupos que combatían el franquismo han sido metidos en un mismo cajón de sastre bajo el rótulo de progresismo, pero es que contra el franquismo ¡estaban hasta los monárquicos! Los tiempos y las circunstancias políticas, económicas y sociales han cambiado aceleradamente, de modo que nuestro momento histórico no es para nada el de la Transición. Es tiempo de balances y de modificar perspectivas. Pero ¿en qué?
1) En nuestra apreciación de los nacionalismos. Esta ideología, perseguida obsesivamente por el franquismo, fue aceptada con todos los parabienes del progresismo sin calibrar “a priori” lo que late en ella de involucionismo. El nacionalismo, por principio, no puede ser de izquierdas, porque la izquierda es internacionalista, pero le hemos otorgado tal halo de liberación “nacional” que ahora existen muchos jóvenes colgados de ese “ideal” esperpéntico en lugar de luchar por las causas realmente pendientes de nuestro mundo convulso. El nacionalismo sólo cambia las relaciones de poder, pero no conlleva un programa político de apertura solidaria.
Para la lucha común de las mujeres ha sido un desastre. Recuerdo que en una publicación feminista vasca, en la que solía escribir, me censuraron un artículo en el hacía una matizada crítica de ese nacionalismo. Y cómo las entrevistas a mujeres de otros lugares de España no eran bien vistas: “mujeres del Estado”, se decía, siendo bien acogidas las realizadas a cualquier “etxekoandre” del terruño, con toda su categoría personal sin duda, pero más valoradas por el hecho de ser de la casa. El “silencio de los corderos” durante todo el reinado del terror nacionalista (abertzale o no) se está pagando con una sensación extendida de regresión moral. Hemos vivido la experiencia alucinada de que en lugares como el País Vasco y Cataluña no podías ser progre si no comulgabas con las piedras de molino del nacionalismo, dispuestas a sacrificar la propia lengua materna en aras de la “lengua propia” del territorio. Hemos incluso eliminado la comunicación en una lengua común en la hoguera narcisista de la lengua diferencial de unos cuantos que representaban las “esencias patrias”. Pero, en realidad, esos nacionalismos no han sido más que prejuicios clasistas frente a los parientes pobres y paletos de las tierras del sur y del centro, con los que no querían ni por asomo ser identificados. Ya no se pueden vender en Cataluña muñequitas vestidas de flamencas, pero sí de “pageses” con la barretina calada ¡faltaría plus! Y hasta los de ETA aparecen con sus “txapelas” identitarias ¡se los vaya a confundir con los baturros! ¿Para cuándo un Encuentro de “todas”, en el que las diferencias no supongan enfrentamientos ni desigualdades?
2) La cuestión del sexo. Era tal la opresión ejercida por monjas, curas y la Sección Femenina de la Falange, que nuestras principales batallas se centraron en liberarnos de semejante agobio. El ambiente general en tiempos de la transición confundía la modernización con un vulgar “destape” de revistilla y “varietés”. No es pues de extrañar que las feministas tematizáramos nuestra revolución de ombligo para abajo, y lo seguimos haciendo en cierta medida, sin haber dado un giro hacia una auténtica liberación del cuerpo y de la mente. Algunas siguen pensando de modo arcaico, pensando que la liberalización de la prostitución es algo de lo más “progre” sin entender realmente el fondo de esclavitud que yace en su origen y en su práctica. No se puede hacer bandera de liberación sexual de un hecho tan denigrante. E igualmente con el aborto, poniendo el carro antes de los bueyes. Muchas jóvenes, sin formación alguna, abortan cada año como un medio de control de la natalidad. Abortan simplemente porque han adaptado su pobre sexualidad a la de sus eventuales compañeros sexuales: una miseria a dos. Es el triunfo del modelo masculino sin reservas. ¡Qué progre!
3) La educación. Con el lema de la igualdad como bandera nos estamos cargando la “biodiversidad” humana que supone ser varones y ser mujeres, dos cosas matizadamente diferentes. La coeducación se ha convertido en otro cajón de sastre en el que ninguno de los géneros encuentra su lugar. Nos hemos empeñado en que las chicas sean ingenieras, pero no en que los chicos sean enfermeros, por ejemplo. Nos hemos guiado por lo que es prestigioso en el mundo masculino, compensándolo con que los niños aprendan a coser sin tener en cuenta los verdaderos deseos y aptitudes latentes de cada quien. Ahora estamos comprobando que la enseñanza mixta no atiende al problema diferencial de la maduración precoz de las chicas, teniendo que rebajar sus niveles a la más lenta de los varones. Pero, claro, la separación por sexos constituye una aberración proveniente de oscuros temores clericales. Por eso ¡ni un paso atrás! así se demuestre lo contrario y por motivos diferentes. Las chicas líderes no pueden desarrollar su liderazgo en épocas tan tempranas en un ambiente mixto, porque el liderazgo lo representan ellos, de modo que ellas no tienen más que imitarlos, generalizándose un modelo de violencia matona en los colegios.
4) La religión. En España la religión ha constituido un pesado fardo que nos marcaba desde la infancia: terrores, culpabilidades, oscurantismos de todo tipo. Pero ahora, en lugar de establecer un Estado laico, lo hemos hecho aconfesional, de modo que todas las religiones tengan los mismos derechos para seguir machacando las conciencias. Café para todos. Por lo visto es muy progre que los musulmanes construyan sus mezquitas y tengan sus profesores de religión con dinero público sin tener en cuenta que las religiones monoteístas que conocemos han nacido “contra” las mujeres. El control de nuestros cuerpos, nuestras vidas, nuestras mentes y nuestra sexualidad es el pilar central sobre el que se sostienen esas religiones, que sin él habrían desaparecido.
Sin embargo, con la palangana hemos tirado también al niño. Me explico: ser progre era ser materialista sin reservas. Y no es así. Las nuevas Ciencias de la Vida, o sea, la biología, han descubierto que en el ser humano existe un nivel emergente que no podemos reducir a la complejidad del cerebro como si de una sofisticada computadora se tratara. Muchos seres humanos necesitan cultivar una cierta espiritualidad LIBRE, que en cada quién se expresa por diversos e imaginativos caminos. Algo que nos haga mucho más libres, más felices, más integrados. Y no estoy hablando de la vida eterna, sino de esta vida, de una espiritualidad –que no religión- inmanente. La formación en “valores” que se propugna no puede reducirse a valores democráticos, sino ampliarse a valores personales que tengan en cuenta todas nuestras dimensiones. Esto sería lo progre hoy y no la imposición del materialismo por principio. Muchas feministas renuncian a satisfacer esta dimensión por un falso y reduccionista prejuicio. Está muy bien la razón crítica, pero sin olvidar la imaginación creadora.
No quiero seguir por no ponerme pesada, pero la cultura, el desarrollo, el estado de bienestar y otros temas serían también motivos de reflexión, de cambio de perspectiva en el entorno de la evolución de nuestro mundo. El progresismo ya no es estar a la izquierda, sino delante, más allá, al hilo de la vida y de la historia.

CASANDRA

8.4.06

MARBELLA COMO METÁFORA

MARBELLA COMO METÁFORA

No creo que nadie en este país nuestro se haya rasgado las vestiduras por lo que está ocurriendo en Marbella, pues algo similar debe de estar pasando en su propio pueblo o en el de al lado. Ojalá que muchos jueces como el de Marbella se metan a fondo en esas fétidas cloacas de los ayuntamientos, comunidades y otras entidades administrativas, que no administran más que sus sucios negocios. Y hasta tal punto está generalizada semejante situación, que nos admiramos cuando la gestión de algún territorio es limpia, ejemplar, a favor del medioambiente, de la estética, de la calidad de vida: de la ciudadanía al cabo. La conclusión adecuada no debería ser que la política sea una porquería, que la democracia no da para más y que lo mejor es vivir la propia vida de espaldas a los intereses colectivos. Algunos encuestados añaden que si ellos pudieran robar, también lo harían, dando por sentado que los políticos lo hacen. La mafia del ladrillo va a terminar con cualquier dignidad y ética política, con cualquier deseo de seguir viviendo en este sucio y cementado país.
No puedo entender cómo entre los programas feministas no entra el combatir estos malos tratos contra la Naturaleza, la belleza, el silencio, las aguas cristalinas, el aire puro o la vida sosegada. Aquí no pasa como en la India que nos relata Vandana Shiva, en que las mujeres se abrazaron a árboles centenarios para dejarse matar antes de que estos fueran talados. Que nuestro paisaje, a lo largo y ancho de la Península y de las islas, sea un paisaje de grúas, hormigoneras, polvo, nichos pareados, montes y playas acosados, vías atascadas y ruidos sin límite no indica más que una decadencia ética y estética que nos arrastra hacia un punto sin retorno. ¿Qué retorno puede haber en el circo marbellí donde los domadores de fieras hacen su agosto durante lustros y lustros, mezclando los retretes con los cuadros de Miró, los picassos con las jirafas, los faralaes con el bastón de mando, los rolls con los tigres de Bengala, el poder municipal con el blanqueo masivo de dinero negro? ¿Hacia dónde han estado mirando nuestros políticos? ¿Tan poca confianza tienen en la posibilidad de crecimiento, de industria, de trabajo, de creatividad, de investigación de los españoles como para confiarlo todo a estos depredadores mafiosos de la construcción y de la gerencia de urbanismo, el pastel que todos quieren?
En el caso que nos ocupa, estoy con Alain Badiou cuando afirma que el siglo XX no ha sido el siglo de la revolución, sino el siglo de los partidos, incluidos los partidos revolucionarios, que han subordinado la revolución al propio partido. Por tanto, lo que está en crisis en los comienzos de nuestro siglo XXI, no es la política, no es la idea de una política de emancipación lo que está en crisis, sino la idea y estructura misma de partido. De lo contrario, no se entiende que se esté destruyendo un país de pueblo en pueblo y todos los partidos intenten sacar tajada de esta decadencia.
Me interesa y me inquieta mucho más nuestra destrucción colectiva que si Catalunya es una nación o no lo es, que si el País Vasco quiere ser soberanista o españolista. Lo que me horrorizan son esos partidos conservadores que no conservan nada salvo sus rancios principios, y esos partidos de izquierda que confunden el desarrollo con el desarrollismo, justificando los medios por los fines de su propia financiación. Estoy convencida de que en el Gobierno central existe otra sensibilidad respecto al asunto, pero que no pueden atar en corto a sus garrulos y miopes alcaldes que galopan a lomos del jinete apocalíptico del ladrillo. Desde aquí lanzo mi grito ahogado en favor de la ciudadanía, y en contra igualmente de una ciudadanía abúlica que deja hacer y se hipoteca e hipoteca nuestro futuro colectivo.
Creo que si la Modernidad ha sido la era de los derechos, y la Postmodernidad, de los deseos, nuestra actual Transmodernidad tendría que tomarse muy en serio una profunda responsabilidad respecto a nuestros deberes colectivos e individuales. Marbella constituye una gran metáfora de nuestra situación política, aquella que abunda en el “Retablo de las maravillas” cervantino, en el que el pueblo no reacciona ante las mentiras y los espejismos; que sigue haciendo el papel de palmero ante aquella “Corte de los milagros” de Valle-Inclán: “Capilla con señores obispos y cantantes de Ópera. Besamanos y parada. Banquete de gala y rigodón diplomático. Todo el lucido y barroco ceremonial de la Corte de España”. Nosotros…, con el botellón, la liga, la Fórmula 1 y la salsa rosa parece que tenemos bastante para entretenernos. Los partidos, en una crisis profundísima que no sé si quieren resolver: me temo lo peor cuando para las próximas elecciones en Marbella ya se estén proponiendo candidaturas para regir la alcaldía con la pasión del que vislumbra suculentos negocios a la vista. ¡SOCORRO!
CASANDRA